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Doctor en Tauromaquia.
Luis Camargo, dos corazones enamorados: Melilla y Sevilla
La familia Camargo tiene el corazón partío entre la Melilla natal y la Sevilla de residencia pero en ambos enclaves se sienten como en casa porque aspiran cada minuto de la vida, del acontecer diario y lo hacen con buen humor.
Publicada en MeliYa el 25 de mayo de 2011
A Luis Camargo y familia les ocurrió lo que les ocurre a tantas familias melillenses: Proyecto familiar emergente, dos chavalillas de corta edad, estudios, futuro, trabajo... en fin que había que tomar una decisión: ¿Seguir en Melilla o ampliar horizontes?. Era el momento de estrujarse el cráneo y Luis -Maite incluida- tomó las de 'Villadiego' o las del Aljarafe sevillano, qué tierra. Un primer viaje de prospección le permitió conocer una vivienda adosada, preciosa, fresca y hospitalaria en un pueblecito sevillano, Palomares del Río, situado a cinco minutos de la Torre del Oro, a siete de la Giralda y a un poco menos del templo de la tauromaquia, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, su segunda plaza de toros porque la primera es 'La Mezquita del Toreo'.
No se lo pensaron dos veces: '¡Probamos suerte en Sevilla!'. Y la encontraron. La familia Camargo tiene el corazón partío entre la Melilla natal y la Sevilla de residencia pero en ambos enclaves se sienten como en casa porque aspiran cada minuto de la vida, del acontecer diario y lo hacen con buen humor. "Ponme una Cruz del Campo fresquita, quillo, pero antes dame algo de mosto, mi alma"", dice Luis mientras nos regala una ración de caballo seco en la Peña Morante de la Puebla, del pueblo que lleva el misno nombre que el diestro sevillano, un recinto con suelo cementero cuyas paredes están tapizadas con carteles del diestro del quejío, del maestro del capote.
Luis cuenta con la solidaridad de su familia, con Maite a la cabeza. Se entienden como la maquinaria del ‘Bismark’, el insumergible y trenzaron las líneas básicas de su vida en Palomares. Luis –cuya Melilla le hace derramar lágrimas de nostalgia de vez en cuando- se acercó a la Casa de Melilla en Sevilla y se proclamó relaciones públicas de la entidad que dirige Antonio Doménech. Desde Sevilla, Luis ‘El salmonete’ remite noticias, participa con ‘Los Medios’, de Onda Cero, como corresponsal en tierras sevillanas, tarea que comparte con sus intervenciones en ‘La Mezquita del Toreo’, de Televisión Melilla.
Sí porque es un aficionado al Arte de Cúchares de lujo, científico, amigo personal de Juan Muriel, asiduo de los derredores gastronómicos de la Real Maestranza, amigo de gentes del toro e incondicional de los mejores sastres taurinos del mundo, los hermanos Algaba. Frente a su establecimiento sevillano, de vez en cuando engulle bien acompañado una selección de ibéricos que quita el sentío.
Larga vida a los Camargo que, establecidos en Palomares, no permiten a ningún melillense que visite Sevilla que no vaya a verlos. Les une a Melilla un cordón umbilical de gran diámetro y sentidas emociones, las que comparten con la hermana de Luisito y su marido, Diego, el de Festejos, cada vez que pueden. Y son embajadores agradecidos a dos tierras, Sevilla en Melilla y Melilla en Sevilla. Mucho caudal humano.