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Regulares de Melilla, en la antesala del Rey

España estaba entre la espada y la pared tras perder, en 1898, Cuba y Filipinas, los agoreros ecos de un imperio construido a base de armas y no de cultura, como fueron los casos de Francia e Inglaterra.

Publicada en MeliYa el 13 de marzo de 2011

Salvador Rámírez

Carmen Goes, Dios la guarde con cariño, en su libro de cartas de soldados de las diferentes campañas de África, relataba la misiva de un soldado regular a las puertas de su imaginada caída. "Madre, sé que me queda poco porque los 'pacos' de los moros no paran de echar fuego y no tenemos de nada. Cuídese y cuide de mis hermanos, se me acaba la munición. La quiero, madre". Bueno, este podría ser uno de los episodios grandísimos de heroismo y entrega por la Patria protagonizados por nuestros Regulares que este año se convierten en centarios. Antes y ahora son legendarios.

Regulares de Melilla, en la antesala del Rey
Regulares de Melilla, en la antesala del Rey

España estaba entre la espada y la pared tras perder, en 1898, Cuba y Filipinas, los agoreros ecos de un imperio construido a base de armas y no de cultura, como fueron los casos de Francia e Inglaterra. Pero, vaya, la Declaración de Londres (1904), como haciéndonos un favor, reconoce a España la 'posesión de los territorios del Rif', un regalito. El 9 de julio de 1909 los obreros españoles del ferrocarril pensado para las minas del conde de Romanones y del marqués de Comillas -graciosos los chavales- las instaladas Beni-Bu-Ifrur cascaron a manos de los insurgentes. Ahí comienzan las guerras que se extendieron hasta 1927. Día macabro y trágico: 27 de julio de 1902, el Barranco del Lobo.

Regulares de Melilla, en la antesala del Rey

Por Real Orden de 30 de junio de 1911 (C.L. núm. 127) se crean las Fuerzas Regulares, se las organiza en un tabor (Batallón) de Infantería, de cuatro compañías, y un escuadrón de Caballería. Un año más tarde se amplió a dos tabores de Infantería y un tabor de Caballería. Se las sometía a la misma reglamentación que regía la Milicia Voluntaria de Ceuta, unidad que estaba constituida por personal indígena. Es decir, España reacciona ante un creciente amasijo de insurreciones que ponía en seria duda la españolidad de Melilla. Con mandos españoles y gran parte de la tropa de carácter indígeno había que reaccionar. El rey Juan Carlos I, nieto de Alfonso XIII, que ya arevistó las tropas Regulares de la época, recibe el próximo 16 de octubre en Zarzuela a los descendientes de aquellos héroes de los años veinte del siglo pasado. Será hermoso, seguro. Su abuelo tuvo que tragarse más de un sapo, tanto que, llegado el momento, puso pies en polvorosa rumbo a Italia, los Borbones han sido secularmente gentes de ida y vuelta. Pero los Regulares han estado siempre, con o sin rey, al frente de la defensa de España, en todos los frentes, con o sin indígenas. Ésto les ha granjeado el no poco honor de ser la unidad más laureada del Ejército Español. Son profesionales y entregados.

Regulares de Melilla, en la antesala del Rey
Regulares de Melilla, en la antesala del Rey

Tras la recepción del Rey, habrá conferencias, exposiciones, conciertos jura de bandera. Incluso se cambia el mando en la unidad porque González Aretaga cede el mando a Martín Cabrero. Los Regulares estarán en la Semana Santa...bueno sería larguísimo -ya lo haremos- detallar el calendario de actividades de los Regulares de Melilla 52 en 2011, nueva denominación de la unidad pensada y conseguida por el ilustrísimo coronel de Infantería don Carlos Santos, padre, por cierto de la no menos ilustre compañera, profesionalísima, comunicadora de Cablemel, Blanca Santos. Todo acaba donde empieza. Melilla es 'Regular' de máximo honor.