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Sólo el 17,12 por ciento de las melillenses entre 45 y 69 años se practicaron una mamografía en 2010

El INGESA considera que se trata de un porcentaje muy bajo y habla de la necesidad de concienciar a la población

Publicada en InfoMelilla el 9 de agosto de 2011

Carmen Gaona Sáez

Sólo el 17,12 por ciento de las melillenses entre 45 y 69 años se practicaron una mamografía en 2010

En el Área de Salud de Melilla se realizaron el pasado año 1.105 mamografías dentro del programa de detección precoz del cáncer de mama, según refleja la Memoria de Actividades del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), en su capítulo quinto “Programas preventivos, estrategias de salud y coordinación sociosanitaria”.

El programa de detección precoz del cáncer de mama comprende el envío de una carta personalizada a todas las mujeres de la ciudad con edades entre 45 y 69 años, mediante la cual se les cita para la realización de una mamografía que servirá para obtener un diagnóstico precoz de este tipo de cáncer en la mujer. Para su realización cuenta con una financiación de 30.000 euros anuales.

En el caso de Melilla, en 2010 se remitieron 6.453 cartas y se realizaron 1.105 mamografías, lo que supone un 17,12 por ciento, un porcentaje “todavía muy bajo”. Por este motivo, el director territorial del INGESA en Melilla, Antonio García Morillo, advierte de la necesidad de concienciar a la población femenina de la ciudad de la importancia que puede tener para su salud la realización de este tipo de pruebas de cribado. Una detección a tiempo del cáncer de mama puede salvar la vida de una persona, ya que supone una herramienta fundamental para el control de esta enfermedad.

Los programas de detección precoz junto con los avances diagnósticos y terapéuticos se han traducido en España en un incremento de la supervivencia, que se sitúa próxima al 83 por ciento a los 5 años tras el diagnóstico, lo que coloca a nuestro país por encima de la media Europea en supervivencia de cáncer de mama (79 por ciento). Múltiples estudios científicos llevados a cabo en Europa y Estados Unidos, demuestran que la realización periódica de una mamografía, en el contexto de un programa de cribado, a partir de los 45-50 años, puede reducir un 30 por ciento la mortalidad por cáncer de mama.

Al diagnosticar el cáncer en las fases tempranas es posible administrar tratamientos menos agresivos (por ejemplo: cirugía conservadora), que dejan menos secuelas físicas y psicológicas en la mujer y mejorar los resultados de supervivencia. Si el tumor se diagnostica antes de que se haga invasivo (in situ), las posibilidades de curación son superiores al 98 por ciento.