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El juez Benítez Yébenes, ingeniero jurídico de la 'Liberación del preso'
¿Qué sería del liberado?, ¿echaría a correr de alegría?. No, no. La Cofradía del Cautivo y el Voluntariado Cristiano de Prisiones se comprometerían a realizar un seguimiento social y humano del liberado.
Publicada en MeliYa el 20 de febrero de 2012
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Lejos del simbolismo, la plasticidad, el momento, la emoción y la fe, la liberación de un preso en Jueves Santo a cargo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío, se debe a una obra de ingeniería jurídica elaborada por un juez, don Juan Rafael Benítez Yébenes, a lo largo de los años competente de su juzgado y de otro, el de Vigilancia Penitenciaria. Y no es baladí su ingente obra porque había que conjugar leyes, deseos, emociones, alguna tradición y Justicia. Sí, Justicia con mayúscula porque una cosa es la ley y su aplicación y otra la Justicia con mayúscula.
El próximo miércoles, de Ceniza para la comunidad cristiana, Gregorio Castillo, gestor delegado de la Cofradía entregará la túnica que el liberado del Cautivo al director de la cárcel. Es, un año más, la culminación de la obra de don Juan Rafael. Hace años, el juez recibió con entusiasmo la idea de favorecer a un interno en nombre de Jesús Cautivo pero, cuidado, un juez no puede favorecer a nadie. Y se puso a investigar leyes y tradiciones. Se entrevistó durante horas con don José Luis Blasco, por aquel entonces presidente de la Asociación de Estudios Melillenses para analizar antecedentes de liberación.
Habló largo y tendido con el Voluntariado Cristiano de Prisiones y, por supuesto, con los miembros de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Melilla…y fue atando cabos. La liberación sólo podría beneficiar a un interno o interna a punto de acceder al tercer grado penitenciario, con un expediente carcelario inmaculado y un perfil personal adecuado. No habría de existir discriminación alguna en cuestión de sexo, edad o confesión religiosa y esta persona podría o no procesionar en Jueves Santo, sin obligación alguna de hacerlo y, de admitir su paso procesional podría hacerlo a cara descubierta o reservándose su identidad.
Pero el juez Benítez Yébenes fue más allá. ¿Qué sería del liberado?, ¿echaría a correr de alegría?. No, no. La Cofradía del Cautivo y el Voluntariado Cristiano de Prisiones se comprometerían a realizar un seguimiento social y humano del liberado. Le ayudarían a encontrar un trabajo digno y, si fuere preciso, una vivienda ara evitar humanamente su regreso a la vida delictiva y, en consecuencia, a prisión.
Y don Juan Rafael Benítez se puso a redactar el auto de liberación, la obra de ingeniería jurídica aplaudida en los ámbitos judiciales principalmente por su apartado de justificaciones, documentación y escrupulosidad legal. Lo que parece un folclorismo no lo es porque corresponde a un serio trabajo de un juez que, con sus horas, días, semanas y meses de trabajo ha creado doctrina judicial, la del Jueves Santo de la Semana de Pasión de Melilla