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La Guardia Civil niega lazos de afectividad entre el asesino confeso y víctima
La víctima quedó plenamente identificada como Z.M., aunque era popularmente conocida como Oujda, de 24 años, de nacionalidad marroquí
Publicada en InfoMelilla el 12 de noviembre de 2013
La Guardia Civil ha dado por esclarecida la muerte de una joven de 24 años que ejercía la prostitución en Melilla, y ha negado que hubiese lazos de afectividad entre ésta y el asesino confeso, un militar melillense de 31 años que ayer ingresó en prisión provisional tras pasar a disposición judicial.
Según ha informado la Comandancia de la Guardia Civil en una nota de prensa, la investigación ha sido desarrollada por la Unidad Orgánica de la Policía Judicial del instituto armado, que ha contado con la colaboración del Equipo Central de Inspecciones Oculares del Servicio de Criminalística del Cuerpo (ECIO).
La operación Pulso, como se ha denominado a la investigación, arrancó el pasado 30 de octubre bajo la tutela y dirección del Juzgado de Instrucción número 5, cuando la Comandancia de la Guardia Civil tuvo conocimiento del hallazgo de un cuerpo sin vida en las inmediaciones de la carretera de la Purísima.
El cadáver era de una mujer joven con signos evidentes de violencia que estaba oculta entre matorrales, en el interior de una bolsa grande de deportes, de las utilizadas para contener balones de fútbol.
La víctima quedó plenamente identificada como Z.M., aunque era popularmente conocida como Oujda, de 24 años, de nacionalidad marroquí y con residencia desde hacía un año aproximadamente en Melilla, donde vivía con unos familiares.
La investigación ha permitido realizar una reconstrucción de los hechos a pie de calle, desde la última vez que fue vista con vida hasta que fue hallado el cadáver, para lo que la Guardia Civil "ha trabajado intensamente, prácticamente sin descanso", computándose alrededor de 250 horas de trabajo y 64 de análisis de imágenes de cámaras.
Además, se han realizado multitud de estudios, seguimientos y entrevistas en todos los órdenes sobre las tres líneas de trabajo de este caso, que era la localización del vehículo en el que fue vista con vida la última vez, las evidencias halladas en el lugar donde abandonaron el cadáver, y el estudio y análisis de las telecomunicaciones.
La valoración técnico policial sobre una de las personas investigadas, sobre las que convergían el nexo común de las líneas de investigación, conllevó a la detención del presunto autor el 7 de noviembre, permitiendo todos los indicios y pruebas realizadas situarlo en los lugares que estuvo junto a la víctima, desde que la recogió, hasta su muerte.
Se trata de un varón de nacionalidad española, natural y vecino de Melilla, cuyo nombre corresponde las iniciales J.M.C.G., de 31 años de edad, soldado con destino en la guarnición de Melilla y vinculado al mundo del deporte, bien considerado en todos los ambientes y de comportamiento pacífico.
Según la Guardia Civil, su actitud y conducta no se correspondía con la de un homicida, ya que desde el primer momento mantuvo una rutina absoluta en su vida cotidiana acudiendo al trabajo con regularidad, e incluso participando en un programa de televisión local, donde colaboraba en programas deportivos, el mismo día del homicidio.
No existía lazo de afectividad alguno entre el asesino confeso y la víctima, dado que el encuentro fue ocasional y la recogió la misma noche de los hechos en la zona centro, llevándola a un garaje de su propiedad.
Tras consumar el acto sexual, supuestamente por divergencias en el pago, se entabló una riña que desembocó en algún forcejeo entre ambos, tras lo cual J.M.C.G. le propinó golpes que produjeron la muerte de Z.M.
La investigación tuvo lugar durante casi ocho días de forma "compleja y muy laboriosa" debido a las características de Melilla, dada su condición fronteriza y reducido tamaño, y a lo largo de su desarrollo fue detenido un familiar de la fallecida por el falso testimonio que aportaba, aunque la Guardia Civil descartó su participación en el crimen.
Finalmente, el 7 de noviembre, detuvo a J.M.C.G., que pasó ayer a disposición judicial, decretando su titular el ingreso en prisión, tras lo cual el Juzgado de Instrucción número levantó el secreto del sumario del caso.