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El Nido: Una cosa es el diseño y otra el cambio de tonalidad

Sorprendido me han, los nuevos colores con los que la Unión Deportiva Melilla se pasea en esta temporada 2014-15 por los campos del grupo IV de la segunda división B. Me decía un buen amigo que si antes éramos el equipo azulino, ahora le costaría mucho tener que escuchar que somos el conjunto celestino, entre otras cosas, porque eso hasta suena mal

Publicada en InfoMelilla el 17 de septiembre de 2014

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Y digo yo, que simplemente soy un insignificante y modesto comentarista deportivo, que una cosa son los nuevos diseños, a los que me apunto, a pesar de que me encantan las equipaciones a la antigua usanza, con calzones anchos y largos y las camisetas a ser posible poco ceñidas y otra el cambio absurdo e inesperado de los colores de una camiseta que es lo que da personalidad a un determinado equipo y a un determinado club, en este caso un club con ya demasiada historia.

Franja blanca al margen, esta es la tonalidad azulina de mi Unión Deportiva Melilla
Franja blanca al margen, esta es la tonalidad azulina de mi Unión Deportiva Melilla

E insisto, que una cosa, al menos para mi, -claro que soy el que escribe este comentario, no va a ser para Bob Dylan- decía, son los diseños –insisto y perdón por la reiteración- y otra los colores.

No me neguéis, que ahora el equipo no se asemeja más al Celta de Vigo que a nuestra Unión Deportiva Melilla de toda la vida.

Y es que la gracia de tener los colores azulinos de toda la vida, para mi al menos, han dejado al equipo con un poco menos de identidad, es decir no me identifico con ellos, porque simplemente uno que ya es casi sesentón, está acostumbrado a un azulón profundo y precioso y no a un celestón, que además creo, diseño al margen, que no viene al caso.

Es cierto que nadie se va a quedar sin comer por este cambio de tonalidad, que no se va a producir un conato de Tercera Guerra Mundial y ni mucho menos, que los olivos andaluces van a quedarse sin producir aceitunas. Lo único que pasa es que ese color no es el del Melilla de toda la vida e insisto que es algo que no ha venido a cuento de tipo alguno.

Como he tenido la gran fortuna de vivir algunos años en Sevilla y por tanto conozco la idiosincrasia del sevillano, no quiero pensar por unos instantes, que a alguna cabeza pensante del citado club andaluz, se le ocurriera cambiar la tonalidad de las camisetas verdiblancas del Real Betis Balompié,

por poner algún que otro ejemplo . . . ¡ni se les ocurriría!, Un club se tiene que hacer grande preservando hasta sus más ínfimos detalles, entre otras cosas porque la identidad de un equipo hay que conservarla de por vida y a lo largo de su historia.

Personalmente, este pasado domingo no me sentí identificado con ese equipo que jugando bien derrotó con total merecimiento al rival de la cuarta jornada, el Lucena CF. Y puestos así, preferible para mi que se enfundásen la segunda equipación aquí en casa, porque a fin de cuentas la rojinegra si que ha sido la original antigua de los melillistas.

La tonalidad casi celeste o si me apuran ese azulón casi descolorido, le queda mucho mejor por ejemplo a los gallegos del Celta de Vigo, que además para eso son los colores de su vestimenta.

Lo malo de todo este tema que el melilense siempre aguanta carreta y carretones y es un pasota total.

¡Bueno, después de todo hay que agradecer al brillante autor del cambio de tonalidad que no se le hubiese ocurrido ponerles a la camiseta colores champagne con rayas lilas y flores naranjas, porque lamentablemente, estoy casi convencido de que a la afición le hubiese dado exactamente lo mismo, dentro de su gran pasotismo.

¡Hay que reclamar los colores que siempre han definido a nuestra entidad deportiva, simplemente porque nuestro club tiene la suficiente historia como para perderla indentificativamente por un absurdo capricho, entre otras cosas a través de los colores de siempre, los de toda la vida, nuestro identificativo y personal color azulino!

Es verdad que ese celestón se asemeja más al color de nuestra bandera, pero ese no es el de toda la vida de la Unión Deportiva Melilla, un equipo muy añejo y con demasiada historia a nivel nacional.

¡Viva por siempre mi Unión Deportiva Melilla, pero a ser posible, la “azulina” no la “celestina”!

Que ustedes lo pasen bien, yo como siempre, de momento, tan sólo de momento, de manera aceptable, algo que para los tiempos que nos toca vivir, es ya hasta demasiado.

Nueva tonalidad que para mi, han desdibujado la hsitoria y personalidad de mi Unión Deportiva Melill
Nueva tonalidad que para mi, han desdibujado la hsitoria y personalidad de mi Unión Deportiva Melill