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INGESA recomienda tomar precauciones al exponerse a los rayos solares
Recuerda que durante el verano hay que evitar el sol en las horas centrales del día, de 11 a 16 horas
Publicada en InfoMelilla el 12 de junio de 2015
Llega el verano y con él una mayor exposición a los rayos de sol. Aprovechando que mañana sábado se celebra el Día Europeo de Prevención del Cáncer de Piel, la Dirección Territorial de Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Melilla recuerda la importancia de adoptar precauciones ante los riesgos de la sobreexposición solar en época estival. En la mayoría de los casos, esta exposición condiciona la aparición de lesiones malignas en la piel y de otras manchas cutáneas que cuestionan el efecto cosmético que se busca con el bronceado.
Con la llegada de la temporada estival la mayoría de la población acude más a la playa y el INGESA recuerda el riesgo que existe en la exposición inadecuada a los rayos solares en las horas centrales del día: de 11 a 16 horas es cuando hay mayor incidencia de radiación ultravioleta (UV) que es, en esencia, la que provoca el envejecimiento de la piel así como la aparición de cáncer. Los rayos UV-A producen el envejecimiento y los cánceres benignos (basalioma, epidermoide) mientras que los UV-B producen las quemaduras y el cáncer más pernicioso que se puede producir en la piel: el melanoma.
INGESA recuerda que está comprobado que el melanoma está relacionado con la sobreexposición solar, especialmente en las edades tempranas de la vida. Por ese motivo, las madres y padres deben ser precavidos con el sol, sobre todo, en las edades en la que las niñas y niños empiezan a ser más independientes, y deben de ponerles una buena protección solar, por encima del factor 30.
El Factor de Protección Solar (PFS) es un número que multiplica el tiempo que una persona puede tolerar sin quemaduras la exposición al sol. Es decir, cuando hablamos de un factor 15 hay que multiplicar este número por el tiempo medio que una persona soporta el sol según el nivel de radiación al que se expone (mucho más alto en verano) y su tipo de piel, es decir, su fototipo. En verano, con exposición alta y una piel clara, una persona normal tardaría en quemarse unos 10 minutos. Con una crema factor 15, tardaría unas dos horas y media.
Proteger a los niños
En el caso de los más pequeños hay que tener especial cuidado en que siempre estén bien protegidos (siempre por encima del factor 30) pues, aunque las casas comerciales aseguren que el efecto de protección dura mucho tiempo, esta defensa se puede diluir debido a la actividad (arena y baños) y, por tanto, ser menos efectiva. En este sentido, el preventivista del Hospital Comarcal de INGESA en Melilla, el doctor Javier De la Vega, recomienda que, al menos, a los niños se les vuelva a dar cada dos horas una nueva capa de protección.
Asimismo, según el facultativo, los niños menores de seis meses no deberían tomar el sol o estar expuestos a sus rayos en esta época. No obstante, si pasan un día en la playa deben estar bien cubiertos (utilizando barreras físicas para que el sol no acceda a su piel sensible), ya que para ellos las cremas de protección no suelen ser válidas. Además, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones éstas pueden producirles irritaciones.
También advierte De la Vega a los adultos de que una protección solar por debajo del factor 12 es más un cosmético que una defensa.