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La sobriedad y la oración inundan las calles de Melilla en la noche del Jueves Santo
La noche se ha teñido de luto por la muerte de Cristo
Publicada en InfoMelilla el 26 de marzo de 2016
El dolor, la sobriedad y la oración han sido las grandes protagonistas de la noche del Viernes Santo en Melilla, una noche teñida de luto por la muerte de Cristo, que ha sido crucificado y cuyo cuerpo reposa inerte en el regazo de su madre, María Santísima de la Piedad, en el grupo escultórico de la Cofradía del Humillado que hoy ha procesionado por las calles de la ciudad.
La salida de esta talla escultórica se ha llevado a cabo a las 20,45 horas desde el patio trasero del Palacio de la Asamblea, cedido por la administración local a la Iglesia Castrense para evitar incidentes debido a los desperfectos que el templo sufrió en el terremoto del pasado 25 de enero. Desde ahí, ‘La Piedad’, que ha estado acompañado por el Cristo de la Buena Muerte, ha emprendido su marcha hacia la Avenida Juan Carlos I mostrando su dolor a todos los melillenses.
Una hora después hacía su salida desde la Plaza deToros el Santísimo Cristo del Socorro, conocido como ‘el Cristo de las Buganvillas’, el Santísimo Cristo Yacente y Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad, pertenecientes a la Cofradía del Nazareno, que han representado unos de los momentos más significativos de la Semana Santa de Melilla, la muerte de Cristo.
Desde ahí los tres pasos procesionales se han dirigido hacia el centro de la ciudad, donde cientos de melillenses les han acompañado en su serio y bello recorrido.
Y como es habitual cada Viernes Santo, el último paso procesional en salir a la calle ha sido el de la Soledad de Nuestra Señora, titular de la Cofradía del Sagrado Corazón. Se trata de una imagen de María enlutada que representa el dolor inmenso de una madre ante la pérdida de su hijo y que ha procesionado con las calles en penumbra y acompañada por el sonido de un tambor.
Esta bella talla ha protagonizado además uno de los momentos más bellos y esperados de la Semana Santa de Melilla, su paso por el Callejón de la Soledad, donde, como ya es tradición, se ha le ha realizado una ofrenda floral y donde los portadores del trono han cedido sus puestos durante unos minutos a todo aquel que ha querido llevar sobre sus hombros el dolor de la Virgen.