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Unai, un jovencísimo seguidor unionista llegado al entrenamiento desde tierras catalanas, logró que la plantilla le firmase en su balón
Fue sin duda alguna la nota anecdótica de la tarde del pasado jueves, para una plantilla que sudaba la gota gorda pero que fue recompensada moralmente con la aparición del jovencísimo Unai, un catalán de tan sólo casi cinco años y que con su flamante balón entre sus manos y luciendo la segunda equipación unionista hizo que la plantilla le firmase en su balón