Antonio Brunet: «Sigo sintiendo la ilusión de aquel joven que empezó cantando por las calles de Melilla»

Fue una de las voces del Conjunto Mediterráneo y de Ébano, grabó «Amor Extraño» y «Mi Esencia» y hoy vive su etapa más creativa con Brunet Sound y Brunet Kids. El 19 y 20 de noviembre vuelve a Melilla para presentar su especial de Navidad.

Redacción ·

Antonio Brunet sonríe con camisa blanca junto al título de su disco «Mi Esencia».
Foto: Archivo de Antonio Brunet
En el verano de 1988, dos compañeros de instituto volvían a casa cantando por las calles de Melilla. Uno era Pablo Cuenca; el otro, Antonio González, al que hoy muchos conocen como Antonio Brunet. De aquellos paseos nació el Conjunto Músico-Vocal Mediterráneo, y después vinieron la Orquesta Mediterráneo, Ébano, las ferias del Parque Hernández, las noches de La Hípica, las bodas en el Parador y dos discos propios. Casi cuarenta años después, Antonio Brunet repasa con MeliYa aquellos tiempos, con las fotos y los recortes que guarda desde entonces, y habla de lo que le ocupa ahora: Brunet Sound, el sello con el que publica sus canciones, y Brunet Kids, un proyecto de música infantil nacido en familia, cuyo especial de Navidad quiere presentar en Melilla los días 19 y 20 de noviembre.

Los comienzos: dos amigos cantando por la calle

¿Cómo empezó tu relación con la música? ¿Recuerdas cuándo supiste que querías dedicarte a ella? La música ha formado parte de mi vida desde muy joven. Siempre me ha fascinado cómo una canción puede emocionarte, hacerte recordar un momento o conseguir que la gente disfrute durante unos minutos. Mis comienzos se remontan a Melilla, especialmente a 1988, cuando nació el Conjunto Músico-Vocal Mediterráneo. Aunque a lo largo de mi vida he tenido otras actividades profesionales, nunca he dejado de sentirme cantante y compositor. Y, curiosamente, después de tantos años, estoy viviendo una de las etapas más creativas y satisfactorias de toda mi trayectoria.
Tu trayectoria comenzó en el Conjunto Músico-Vocal Mediterráneo. ¿Cómo llegaste al grupo y quiénes lo formaban? Todo empezó de una manera bastante curiosa. Pablo Cuenca y yo íbamos juntos al instituto y, como vivíamos cerca, muchas veces volvíamos caminando y cantando. Pablo cantaba desde pequeño y los dos soñábamos con formar un grupo. Vimos algunas bandas, pero ninguna terminaba de convencernos. En el verano de 1988 me fui de vacaciones a Torremolinos con mis padres y Pablo me llamó al teléfono fijo de la habitación del hotel. ¡Entonces no había móviles! Me contó que había reunido un grupo con hermanos, primos y tíos y que, al volver a Melilla, nos juntaríamos para probar. Al principio teníamos un órgano antiguo que hacía prácticamente todas las melodías. Jesús Cuenca, hermano de Pablo, tocaba el piano, pero iba a marcharse para hacerse militar profesional. Entonces pensé en Paco Ceano, a quien conocía de Radio Taller Joven, donde yo tenía un programa de música variada que se llamaba «El Teléfono Rojo». Sabía que tocaba el teclado y lo invitamos a unirse. Así nació el Conjunto Músico-Vocal Mediterráneo: Pablo Cuenca, Jesús Cuenca, Paco Cuenca, Paco Ceano y yo. Todo había empezado con dos compañeros de instituto cantando por las calles de Melilla.
Recorte del diario Hoy en Melilla con el titular «Mediterráneo, nuevo grupo local de música» y una foto de cinco chicos jóvenes.
«Mediterráneo, nuevo grupo local de música»: el recorte de prensa que Antonio Brunet guarda de los primeros pasos del grupo, cuando sus cinco componentes tenían 16 y 17 años. Foto: Archivo de Antonio Brunet
¿Qué música hacíais y cuál era tu papel en el conjunto? Éramos cuatro vocalistas —Pablo Cuenca, Jesús Cuenca, Paco Cuenca y yo— y Paco Ceano al teclado. Teníamos un repertorio bastante variado: canciones de los ochenta, como «Gloria», de Umberto Tozzi; pasodobles de Manolo Escobar; canciones de baile de toda la vida y también temas propios que componía Pablo. Esa mezcla nos gustaba mucho. En la primera formación yo me dedicaba a cantar. Sería más adelante, en la Orquesta Mediterráneo, cuando empezaría a tocar el bajo eléctrico, sin dejar de ser uno de los vocalistas.
Cuatro jóvenes con camisas de rayas y pantalón negro cantan con micrófonos de pie en un escenario decorado con guirnaldas y un cartel de carnaval.
Las cuatro voces del Conjunto Músico-Vocal Mediterráneo, sobre un escenario decorado para el carnaval. Foto: Archivo de Antonio Brunet
Después llegó la Orquesta Mediterráneo. ¿Qué cambió y qué recuerdas de aquellos años? La Orquesta Mediterráneo fue decisiva en mi evolución musical. Allí empecé a tocar el bajo eléctrico sin dejar de cantar. Compaginar el instrumento con la voz me ayudó a entender mejor los ritmos, las armonías y la estructura de las canciones. Y, sobre todo, allí empecé a componer mis primeros temas. Uno de ellos es «A ti bella mujer», que todavía está en las plataformas musicales. La orquesta tuvo dos etapas. En la primera estuvimos Pablo, Adeli, Jesús, Paco Cuenca, Paco Ceano, Juan Brecia y yo. En la segunda, Juan Brecia, Enrique Ibáñez, Paco Cuenca, Paco Ceano y yo. Fueron años de ensayos, actuaciones y un aprendizaje enorme. Ahí me descubrí no solo como cantante, sino también como instrumentista y compositor.
Foto de estudio de seis jóvenes músicos, cinco chicos con pajarita y una chica con el pelo rizado en el centro.
Foto de estudio de la Orquesta Mediterráneo, en su primera etapa. Foto: Archivo de Antonio Brunet
Página de un álbum con anuncios de actuaciones de Mediterráneo en la A. V. Progreso y el Club Marítimo, una foto del grupo con camisas moradas y otra de Antonio tocando el bajo.
«Mediterráneo uno a uno»: el álbum de aquellos años, con los anuncios de las actuaciones en la A. V. Progreso y en la cena baile del Club Marítimo, y Antonio al bajo. Foto: Archivo de Antonio Brunet
Más tarde formaste parte del grupo Ébano. ¿Cómo fue esa experiencia? Ébano fue otra etapa muy especial. En la primera formación estábamos Paco Ceano, Enrique Ibáñez y yo; después el grupo quedó formado por Enrique, María José y yo. Veníamos de muchos años de aprendizaje y Ébano nos permitió seguir haciendo música en directo, en fiestas, bodas y todo tipo de celebraciones. Cuando miro atrás, veo que aquellos compañeros fueron mucho más que músicos con los que coincidí: compartimos una parte muy importante de nuestra juventud y de mi historia artística.
Tres fotos de estudio en blanco y negro y color de dos hombres con esmoquin y una mujer vestida de negro.
Ébano, en una sesión de fotos de estudio. Foto: Archivo de Antonio Brunet
Actuasteis en fiestas, bodas y ante públicos muy distintos. ¿Qué actuación recuerdas con especial cariño? Tengo muchas, algunas emocionantes y otras divertidísimas. Una de las que más me marcaron fue el día que murió mi abuela. Tenía una boda en el Parador de Melilla y decidí cumplir con el compromiso que tenía con los novios. Fue una noche muy difícil: por dentro estaba profundamente triste, pero tenía que contribuir a la alegría de una celebración tan importante. Canté también en memoria de mi abuela. Nunca lo olvidaré. En el extremo contrario están las anécdotas cómicas. Una vez, en plena feria, estaba cantando «Me va, me va», de Julio Iglesias, y se me metió un mosquito en la garganta. ¡De repente me quedé sin voz! Mis compañeros me miraban desconcertados y acabamos muertos de risa. Otro día actuábamos ante muy poquito público y me dio por imitar a Sergio Dalma de una forma tan exagerada que la risa se contagió a toda la banda y casi tuvimos que dejar de tocar. Fueron muchos años de trabajo, pero también de una complicidad y un disfrute enormes.
Cuatro fotos de actuaciones: un trío con teclados, una cantante y Antonio al bajo, en un salón y al aire libre bajo los pinos.
Ébano en directo, a mediados de los noventa: en un salón y al aire libre, con Antonio al bajo y a la voz. Foto: Archivo de Antonio Brunet
¿Qué aprendiste de aquellos escenarios que todavía te sirve hoy? Aprendí a respetar al público, a ser constante y a cuidar los detalles. También a entender que una canción tiene que transmitir algo. Puedes tener buenos músicos y una producción magnífica, pero si no consigues emocionar, falta lo esencial. Aquellos escenarios también me enseñaron el valor del compañerismo y la disciplina. Hoy las herramientas son muy distintas, pero sigo buscando lo mismo: disfrutar de la música y conectar con las personas.

De los grupos a los discos

¿Cuándo empezaste a escribir tus propias canciones y a pensar en una carrera en solitario? Mis primeras composiciones nacieron en la etapa de la Orquesta Mediterráneo, cuando empecé a tocar el bajo mientras seguía cantando. Hasta entonces interpretaba canciones de otros, pero sentí la necesidad de contar mis propias historias y crear mis melodías. «A ti bella mujer» es una de aquellas primeras canciones. Esa inquietud fue creciendo hasta llevarme a preparar un disco en solitario.
Antonio Brunet, joven y con gafas, toca un bajo eléctrico rojo; debajo, dos fotos de un escenario al aire libre con batería.
Antonio Brunet con su bajo rojo, el instrumento con el que empezó a componer. Foto: Archivo de Antonio Brunet
Tu primer disco fue «Amor Extraño». ¿Cómo nació y qué recuerdas de la grabación? Lo grabé en Málaga, en los estudios Gallego y Río Records, con Armando Gallego, músico melillense y amigo mío desde la infancia, que entonces era profesor en el Conservatorio de Música de Málaga y tenía su estudio de grabación. Pasé una temporada con él, conviviendo, componiendo y produciendo. Estuve trabajando en el disco durante 1997 y 1998, y se publicó en 1998. También colaboraron músicos y amigos, entre ellos Rocío, José Luis Suárez —cantante melillense que publicó su propio disco, «Deluna», y que lamentablemente falleció hace años— y Frank Bravo, que por entonces salía en Canal Sur. Recuerdo una anécdota muy especial: la melodía de «Amor Extraño» me vino a la cabeza mientras estaba en el baño. En cuanto terminé me fui al piano del estudio y, en unos quince minutos, compuse la canción. La inspiración a veces llega cuando menos la esperas. Fue una etapa inolvidable, por la música y por las personas que participaron. Supuso hacer realidad un sueño que había ido tomando forma desde mis comienzos con los grupos de Melilla.
¿Qué canción de aquel disco representa mejor al Antonio Brunet de entonces? Sin duda, «Amor Extraño». Nació de una experiencia sentimental que viví en Málaga: un amor no correspondido que marcó aquella época y me inspiró durante la creación del disco. Hoy la escucho desde otra perspectiva. Ya no soy aquel joven que vivía esas emociones de la misma manera, pero la canción conserva los sentimientos con los que fue creada. Eso es lo precioso de componer: convertir una experiencia personal, incluso dolorosa, en algo que permanece contigo toda la vida.
Entre «Amor Extraño» y «Mi Esencia» hay un largo recorrido. ¿Cómo ha cambiado tu forma de componer? Con los años aprendes a valorar lo esencial. Al principio quieres probarlo todo y demostrar muchas cosas; con la experiencia descubres que una melodía sencilla o una frase bien escrita pueden emocionar más que una producción complicada. También han cambiado mis herramientas: he pasado de componer con instrumentos y grabar en estudios tradicionales a explorar la producción digital, mucho más ágil. Pero mi intención es la misma: sigo buscando canciones que transmitan y que tengan identidad propia.
«Mi Esencia» se publicó en 2023. ¿Por qué ese título? Quise mostrar quién era Antonio Brunet musicalmente muchos años después. Reuní varias etapas de mi trayectoria: nuevas versiones de canciones de «Amor Extraño», temas de artistas que siempre me han inspirado —como Luis Miguel, Sergio Dalma y Los Pecos— y composiciones nuevas de los últimos años. Era una manera de reencontrarme con los sonidos, las canciones y las influencias que me han acompañado. Por eso se llamó «Mi Esencia»: porque reflejaba mi identidad musical con la experiencia de los años.
Varios ejemplares del disco «Mi Esencia» de Antonio Brunet, con la carátula, el libreto y el CD.
«Mi Esencia» (2023), el segundo disco de Antonio Brunet. Foto: Archivo de Antonio Brunet
¿Hay alguna canción de «Mi Esencia» con un significado especialmente personal? Sí: «Háblame de ti», de Los Pecos. Me lleva directamente a mis primeros pasos con Pablo Cuenca. En 1988 empezábamos a cantar juntos y Los Pecos eran una de nuestras referencias. Incluirla en «Mi Esencia» fue recuperar un pedazo de mi juventud, de aquellos paseos cantando por Melilla y de la ilusión con la que empezó todo. Más que una versión, fue una forma de reencontrarme con mis orígenes.

Melilla, la inspiración

¿Qué recuerdos de tu infancia y juventud en Melilla siguen más vivos? Me crié en el barrio del Tesorillo. Allí están mis raíces, mis amigos y muchos recuerdos de infancia. El Parque Hernández es también un lugar muy especial para mí: allí vivimos muchas ferias y actuaciones. En lo musical, La Hípica fue prácticamente nuestra segunda casa durante años. Actuábamos allí tanto que hasta dejábamos los instrumentos y aprovechábamos para ensayar. También recuerdo con mucho cariño el Parador Nacional y el Club de Suboficiales, que contaban a menudo con nosotros. Cuando pienso en aquella etapa no veo solo escenarios: veo ensayos, amistades, conversaciones y muchísimas horas de música.
Arriba, foto de estudio de cinco músicos con esmoquin y una chica sentada; abajo, la orquesta actuando en un escenario iluminado con bombillas.
La orquesta, en el estudio y sobre el escenario: años de ferias, bodas y verbenas. Foto: Archivo de Antonio Brunet
Compusiste una canción dedicada a Melilla. ¿Cómo surgió? «Melilla» nació de la nostalgia por mi ciudad. Estaba en una playa de Cádiz cuando llegó la inspiración. Llevaba tiempo queriendo dejar una huella musical dedicada a mi tierra y expresar lo que significa para mí. Cuando vivimos fuera nos sentimos, de alguna manera, embajadores de Melilla: nos gusta hablar de ella, compartir su belleza y darla a conocer. Con aquella canción quise rendir homenaje a mis raíces y emocionar tanto a quienes viven allí como a quienes estamos lejos.
¿Qué lugares y recuerdos melillenses aparecen en tu música? En «Melilla» quise recorrer lugares reconocibles de la ciudad: la plaza de España, las murallas, Aguadú, la Alcazaba y el barrio del Real, entre otros. También aparecen las fiestas de septiembre, la historia y la convivencia entre culturas que forman parte de nuestra identidad. Quería que un melillense reconociera su ciudad al escucharla y que alguien que no la conociera sintiera curiosidad por descubrirla. Tenemos además otra canción muy especial: «Aires de Melilla». Nació cuando escuché una melodía que había compuesto al piano mi hermano Alejandro. Me inspiró y, después de una conversación con mi hermano Javier, desarrollé a partir de ella la letra, la estructura y la intención de la canción. Reúne música, familia y raíces melillenses.
¿Qué significa volver a Melilla para presentar un proyecto propio? En realidad, nunca he dejado de ir a Melilla. Viajo a menudo porque allí viven mi madre, mis hermanos, mis sobrinas y buena parte de mi familia. Además, mi mujer, Marita, es médico y va periódicamente a pasar consulta a Melilla. Esta vez quiero aprovechar mi visita de los días 19 y 20 de noviembre para presentar en persona Brunet Kids y el especial de Navidad que estamos preparando. Me hace ilusión que quienes me recuerdan cantando con Mediterráneo o con Ébano conozcan esta nueva etapa y, sobre todo, que las familias melillenses descubran las canciones y los personajes de Brunet Kids.

Brunet Sound y Brunet Kids: la etapa más creativa

¿Qué te llevó a crear Brunet Sound? Tenía alrededor de ochenta canciones guardadas, muchas sin terminar, y llevaba años pensando en cómo darles vida. Hace unos tres años empecé a explorar herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la música, primero para hacer nuevas versiones de mis canciones y después para desarrollar temas nuevos. En 2026 puse en marcha Brunet Sound para producir y publicar mis composiciones en las plataformas musicales. Lo sorprendente es cuánto estoy disfrutando. La tecnología me permite experimentar, probar arreglos y avanzar a una velocidad que antes habría sido impensable. Pero no sustituye mi experiencia musical ni mi criterio artístico: me ayuda a hacer realidad las ideas. Me siento en una etapa de enorme creatividad, y de ese entusiasmo nació también Brunet Kids.
«La tecnología no sustituye mi experiencia musical ni mi criterio artístico: me ayuda a hacer realidad las ideas»
Antonio Brunet
¿Cómo surgió Brunet Kids? Era una idea que llevaba años conmigo, pero no tenía tiempo ni medios para desarrollarla. Mis sobrinas Alba y Ana, hijas de mi hermano Alejandro, y su perrita Nube me parecían un punto de partida muy bonito para un proyecto infantil. A principios de 2026, una conversación con Alejandro me hizo retomarla. Me puse a crear sus personajes animados y también incorporé a Bruno, otro de los protagonistas. Bruno guarda un pequeño misterio sobre su identidad que prefiero no desvelar: me gusta que los niños busquen pistas y jueguen a imaginar quién hay detrás. Así nació un proyecto que reúne tres cosas que me importan muchísimo: la música, la familia y la creatividad.
Brunet Kids combina canciones, personajes animados y videoclips. ¿Qué buscas ofrecer a los niños y a sus familias? Para mí, Brunet Kids es pura diversión creativa. Quiero hacer canciones y vídeos educativos, imaginativos y entretenidos, para que los niños aprendan mientras cantan, bailan y se lo pasan bien. Cada tema empieza con una idea cotidiana, una emoción o una aventura; después vienen la canción y el trabajo audiovisual, para que música, personajes y escenas cuenten una misma historia. No me obsesiona convertirlo en una gran franquicia. Si crece y aparecen oportunidades, ya se verá. Mi prioridad ahora es disfrutar del camino, seguir componiendo y compartir con otras familias algo que hago con mucha ilusión.
¿Cómo son Bruno, Ana, Alba y Nube? Alba, de once años, y Ana, de seis, están inspiradas en mis sobrinas. He recogido buena parte de su manera de ser y le he añadido la imaginación necesaria para que vivan aventuras animadas. Alba aporta creatividad, imaginación y la mirada de la hermana mayor; Ana es alegre, curiosa y espontánea. Nube, la bichón maltés que vive con ellas, representa el cariño, la ternura y también el humor. Bruno, de ocho años, es un niño aventurero y divertido, con un secreto sobre su identidad que mantendremos por ahora. Y nos acompaña Luma, una estrella mágica que pone la fantasía.
Antonio Brunet con cascos ante un micrófono de estudio, junto a los logotipos de Brunet Sound y Brunet Kids y los personajes animados Bruno, Alba, Ana y la perrita Nube.
El universo Brunet: Antonio Brunet en el estudio con Bruno, Alba, Ana y la perrita Nube, los personajes de Brunet Kids. Foto: Brunet Sound / Brunet Kids
¿Cómo participa la familia en el proyecto? Tenemos un grupo familiar con mi hermano Alejandro, mi cuñada Mari Ángeles, mi sobrina Alba y yo, donde voy compartiendo canciones, vídeos e ideas. Intercambiamos opiniones y revisamos lo que nos da tiempo, porque tengo que reconocer que últimamente creo contenidos más rápido de lo que ellos pueden escucharlos. ¡Creo que a veces los tengo un poco desbordados! (Risas). También es fundamental mi mujer, Marita: escucha y prueba conmigo las canciones y entre los dos les damos el visto bueno final. La tengo todo el día inundada de música nueva. Aunque yo llevo la composición, la producción y la dirección creativa, me encanta que el proyecto conserve el espíritu familiar con el que nació.
Has hecho canciones infantiles sobre acontecimientos concretos, como la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. ¿Qué te inspira? Muchas ideas nacen de manera espontánea. Cuando supe que los Reyes iban a visitar Melilla y Ceuta, ya tenía una melodía en la cabeza y pensé que sería bonito convertir aquel acontecimiento en una canción infantil. De ahí salieron la canción y el videoclip, que ha superado las 6.000 reproducciones en YouTube y se ha compartido mucho en las dos ciudades. Para mí, lo importante es que una idea nacida del cariño por mi tierra pueda conectar con tantas personas y acercar estas ciudades a los niños de una manera alegre.

Navidad, y lo que viene

¿Qué vamos a encontrar en el especial de Navidad de Brunet Kids? Hemos preparado un álbum de diez canciones originales de Navidad, con estilos y temas distintos: el nacimiento del Niño Jesús, Papá Noel, la ilusión de los regalos, las doce uvas de Nochevieja y los momentos en familia propios de estas fechas. Algunas son alegres y bailables; otras, más emotivas. Además, hemos hecho un mix que reúne los diez temas para escucharlos seguidos. Queremos tener publicado todo el especial el 19 de noviembre, coincidiendo con mi visita a Melilla. Me encantaría que alguna de estas canciones acabara formando parte de las Navidades de muchas familias durante años.
¿Qué te gustaría que hicieran las familias al escucharlo? Me encantaría que los niños disfrutaran viendo los vídeos, que se aprendieran las letras, las cantaran y las bailaran y, sobre todo, que compartieran esas canciones con los suyos. Imaginar a una familia cantando con sus hijos, hermanos o abuelos me hace mucha ilusión. La música tiene la capacidad de unir a las personas y crear recuerdos que duran años. Si una canción de Brunet Kids llega a formar parte de esos momentos felices, para mí ya sería un regalo enorme.
¿Qué ha sido lo más laborioso, o lo más divertido, de este lanzamiento? Soy muy perfeccionista. No me basta con que una canción suene bien y un vídeo tenga imágenes bonitas: quiero que cada escena encaje con la música, que los personajes mantengan su identidad y que la historia tenga continuidad. En este especial estoy dedicando mucho tiempo al montaje, para que cada videoclip se sienta como una pequeña película navideña. A veces tengo que revisar una escena una y otra vez hasta que todo cuadra. Pero precisamente ese proceso me apasiona. Ver cómo una canción se convierte poco a poco en una historia animada es una satisfacción enorme.
¿Qué proyectos tienes en marcha? Después de Navidad me gustaría publicar un segundo álbum de Brunet Kids, «Las segundas aventuras». Ya hay canciones en YouTube y otras que estoy terminando, todas con un enfoque divertido y educativo: «Mi Guardería», «La Vuelta al Cole», «Los Números», «A volar», «Con los Abuelos», «Súper Brunet» y canciones sobre recoger los juguetes o sobre cuando se mueve el primer diente. Todavía no es un repertorio definitivo. También hemos hecho un especial de Halloween con Javier Botía, que muestra que podemos explorar otros temas. Y en Brunet Sound seguiré sacando canciones y experimentando con estilos diferentes. Mi objetivo es seguir creando y disfrutar de cada paso.
Después de tantos años y tantos formatos, ¿qué te sigue impulsando a hacer música? La ilusión, sin duda. Estoy viviendo una etapa de satisfacción personal impresionante. Me encanta componer, escuchar mis canciones y ver cómo evolucionan desde la primera idea hasta la producción final. Y con Brunet Kids la emoción continúa al preparar las escenas y convertir la canción en un vídeo. Disfruto cada minuto del proceso. No hago música por obligación ni porque tenga una meta que alcanzar a toda costa: la hago porque me apasiona. Sigo sintiendo la ilusión de aquel joven que empezó cantando en Melilla, pero ahora tengo nuevas herramientas para dar vida a mis ideas.
Para terminar: tu relación con Melilla, en una frase. Melilla es mi origen, mis raíces y una parte inseparable de mi vida. Por mucho que pasen los años o por muy lejos que esté, siempre llevaré sus aires en mi corazón.
«Por mucho que pasen los años o por muy lejos que esté, siempre llevaré los aires de Melilla en mi corazón»
Antonio Brunet

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