El presidente de Melilla pide recuperar la segunda Bandera de la Legión y el segundo Tábor de Regulares 52, reforzar el perímetro fronterizo e implicar a la Unión Europea en su gestión
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, exige que Marruecos acepte el retorno de todos los inmigrantes, incluidos los menores, y reclama al Gobierno central un refuerzo permanente de la presencia policial y militar en la ciudad. En su discurso del Día de Melilla, plantea estas medidas como parte de una respuesta que proporcione mayor seguridad y garantías de estabilidad a las dos ciudades autónomas.
«¡Hay que expulsarlos a todos!», afirma al referirse a la situación de Ceuta, cuya gestión atribuye a un «fracaso absoluto» de los gobiernos de España y Marruecos. Imbroda acusa a ambos ejecutivos de pasividad y sostiene que no han estado a la altura ni en la prevención ni en la solución de la crisis que describe.
Su propuesta incluye exigir a Marruecos el retorno de los inmigrantes, también de los menores, mediante una adaptación de la normativa al acuerdo con ese país que el presidente fecha en 2013. Reclama, además, adecuar la legislación de extranjería a lo acordado en la Unión Europea y a la situación de «excepcionalidad» de ambas ciudades. El discurso no detalla los procedimientos ni las garantías con los que se aplicarían estos retornos.
En materia de defensa, Imbroda concreta su petición en la reincorporación de la segunda Bandera de la Legión y del segundo Tábor de Regulares 52. A ello suma una mayor dotación estable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el refuerzo inmediato de todas las infraestructuras del perímetro fronterizo.
El presidente también reclama una visita «sin demoras» del rey y una mayor presencia del Estado. A su juicio, las medidas económicas que pueda plantear el Ejecutivo central deben ir precedidas de una definición clara de la posición española ante lo que denomina un «conflicto híbrido con Marruecos».
Imbroda defiende unas relaciones de buena vecindad con el país vecino, pero exige reciprocidad. Sostiene que Melilla ha recibido «desprecios y acciones hostiles» y los relaciona con las cesiones y la falta de firmeza que atribuye al Gobierno español.
La petición de refuerzos se extiende a las instituciones europeas. El presidente reclama que la UE se implique en la gestión fronteriza con recursos humanos y económicos y en la interlocución con Marruecos. También pide que se reconozca el valor estratégico de Ceuta y Melilla en el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán.
«Que la Unión Europea tome conciencia de que Europa empieza y no termina en Ceuta y Melilla», sostiene.