Opinión

Desde mi zaguán: La "cogorza" de un vecino

Publicada en MeliYa el 19 de diciembre de 2003

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Paco Gámez Pérez, no del portal.

Paco Gámez Pérez

La "cogorza" de un vecino

Sorprendióme un conocido, porque en esta ciudad todos nos conocemos, a Dios gracias, algunos más y otros menos, el caso que cuando a uno le toca soportar algún que otro vecino “cogorciado o merluzero”, aunque dicho sea son pocos y raras veces, tiene que aguantar uno el chaparrón y en esta ocasión le tocó a un servidor, entre otros, resultando gracioso y hasta simpático.

Este vecino llevaba una de aúpa, vamos una “cogorza o merluza” de aquellas que te hacen ser el ser que eres y dejas de fingir o de actuar en el teatro representativo de la vida, el gran teatro de la sociedad, incluso con protocolos bien estudiados.

Así cuento y voy al grano: Se me acercó este “pajarillo” con sus ¡hip..hip! y ¡je,je! y me soltó aquello de:

¿Esperáis alguna vez los “artiiistas” de Melilla tener un teatro? ¡Ja!. ¿Cuántas veces habéis visto a estos de la gobernación asistir a tales... eventos? ¡ja, ja!

¡A mi, a estas alturas, ya no me van a sorprender!, decía el “pajarillo”, he visto tanto y tantos, que ya todo me da igual ¡hip.hip! proseguía el tal vecino. Y siguió: ¡mira si he visto cambiar y cambiar cosas de esta Melilla, por ejemplo: la avenida de Franco eran dos direcciones, luego la pusieron para arriba, luego para abajo, es más incluso peatonal, ¡jo que tiempos aquellos!, otras veces las paralelas, la de Odonnel, la del Ejercito Español y otras más, las que querían ellos, se hincharon de poner señales, incluso hubo un tiempo de zona azul,¡je, claro, eran del bando! y he llegado a la conclusión, en este tiempo, que todo, todo me da igual!, mira tío, decía este señor, incluso en la política he visto tantos cambios, que para que deciros, decía el beodo, los he conocido de azul y ahora van de rojos, los he visto “arrimao” a tal y tal otro que ahora ni se acuerdan, ni lo reconocen, y estos...muy señores siguen ahí, y siguen... y siguen, y sabes que digo ¡qué me da igual!. Y... ¡si están las papeleras llenas, las papeleras esas de las calles, que sigan llenas!, si los vecinos tiran la basura por las mañanas a los contenedores verdes, y no por la noche, como tienen que ser, pues ale, peste en las calles y a mi... me da igual! ¡si los jardines de Mir Berlanga ya no tienen tanto cuido y atenciones, me da igual!, ¡si no hay seguridad en el Parque Hernández, el de Lobera no se, porque no voy, me da igual!, ¡si en la ciudad no hay seguridad, me da igual!, ¡si roban algunos coches, yo no tengo, me da igual!, ¡si hay que pagar los euros a los guardacoches de palo o cartón en mano, que los paguen, me da lo mismo!, y seguía diciendo este vecino “graciosillo”: a mi que me dejen mi cartón con mi santo incorporado, creo se refería a Don Simón, eso me pareció, un lapsos de cabeza por lo de Don y el San, y prosiguió su discurso ¡si los perritos se cagan en la acera, pues que se caguen, a estas alturas y edad que tengo ¡je! ya he visto bastante, ¡si los pasos de peatones del paseo Marítimo se borran, las bandas azules, pues que lo pinten de rojo, me da igual! ¡si el Alcalde ahora se llama Presidente, pues que lo sea!, ¡si la prensa, la de aquí, solo es para el, pues que lo sea!, en definitiva va a hacer lo que quiera, pues ¡ale, que lo haga! ¡jee!, ¡que hagan lo que quieran!, yo ya he cumplido, yo ya he dicho bastante y nunca me han hecho caso, he votado y tampoco me han hecho caso, porque luego ponen, precisamente al que uno no quería votar, ni verlo aparecer, pero como es del gremio y vinculante, pues toma ¡si no quieres una taza….dos!; aquí ya tuve que intervenir, pero como era imposible de pararle, estaba lanzado y sembrado, el vecino claro, pues me dio la segunda taza, y vaya con la segunda taza, os cuento:

¡Mira, decía el orador cogorciado-merluzado: Melilla la Vieja, cualquier día se nos cae…, vengan flores, macetas y macetones, venga pintura en la calzada, la única que hay, la dejaron como una pista de excalestri ¡jee!, solo faltaban los mandos, y si te asomas a la muralla de los galápagos ¡jopeee, cualquiera se asoma, está de mírame y no me toque!, pero vengan macetas, macetones y más flores! ¡Hip!, y el garaje que han hecho nuevo, ahora resulta que no caben los coches de terrenos con baca ¡je, de risa! ¡y no digamos de los transpooortes, están... de miedo!, aquí tuve que sujetarle, casi se nos cae al suelo, pero siguió y siguió, todo un detalle y despliegue de alocución temblorosa de esas cañillas que por piernas tiene y le sostenían aunque con su codillo apoyado en la barra, y no son palabreras políticas, decía el, ni sectaria, ni mucho menos, ni me meto con nadie, y no dejó, el gachó, a nadie bien entre bastidores, tuvo para todos y todo, juzguen ustedes, hay un dicho que como todo dicho de nuestros antepasados se ajustan a la verdad, y nombrando la verdad se dice: “sólo los borrachos y los niños dicen la verdad”. Y siguió y siguió nombrando incluso nombres y apellidos, que no me atrevo a nombrar y sobre todo hay que respetar. Eso si, le afloró su vena patriótica, y reconozco que con elegancia y honorabilidad, alabando el gesto a la bandera de treinta metros y mástil de diecisiete metros, diciendo: esto es todo un detalle y bien hecho, y el que ponga en duda estos colores, gualda y amarillo que se largue de Melilla, que se pire a su... ¡je,je!, cambió de tercio, y decía, y muy convencido, que la piscina municipal, llena de agua, la van a llevar a la Cañada un par de horas al día, yo me preguntaba ¿esto de que va?, y seguía y seguía, y así me tuvo más de veinte minutos, vamos que me dio el desayuno matinal, menos mal que su estómago aguantó y no nos dejo su papa, en fin espero que se recupere, este vecino, de esa su buena “cogorza-merluza” aunque de un mal oliente y barato alcohol de cartón, con meadilla incorporada en los pantaloncillos de pana.

Pero ya en mi caminar diario facultativo, me rondaba por la cabeza, insisto en lo de cabeza, y me dejó…. , confieso, algo pensativo. Cordiales saludos, ¡buenos días!.

Paco Gámez Pérez