Opinión

Hidalgo caballero

Publicada en MeliYa el 4 de junio de 2003

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Paco Gámez, no del portal.

Paco Gámez

Mi estimada y siempre amada Melilla mía: Paz y Bien

Hoy son momentos difíciles los que mi alma nostálgica atraviesa, recordando emociones de antaño, llorando en mi soledad recuerdos y silencios, deseoso de ver llegar la calma, y por más que me aferro a ella, me siento cómplice de la maldad, el desánimo y la intolerancia; trato de buscar salida, solo, y en este andar de oscuridades me encuentro, me hallo en un laberinto dando vueltas y vueltas, llegando a veces al cansancio de mis horas no compartidas.

Sé que son momentos de tránsito, seguro será un pasaje mal vivido, una vez llegado el final de este triste camino, pero hasta entonces me quedan horas de amarguras, de no saber estar a la altura, que tú, Melilla, te mereces, y eso me hace sentirme aún peor de cuanto siento y padezco en estos malos momentos.

Quizá a veces tu silencio me mata, pienso que posiblemente tu incomprensión me ahoga, y salto, salto sin reparar en daño, como ser animal que soy, melillense enamorado, y no paro en lo racional... y cuando a solas me veo, pasado unos minutos, siento una inmensa vergüenza a la vez que un desamor, que me hace daño en lo más profundo de mi alma.

Perdona, Melilla, mis errores, solo te pido eso, perdón; y esta triste, pero a la vez valiente carta, en ella te envío cuanto siento, cuanto por ti lloro y por ti respiro. A veces el hombre, en su soledad, medita aparentemente bien, y en la realidad, por condicionamientos, falsas promesas, y el que dirán si mal actúo, la metedura de pata es algo difícil de evitar, somos torpes, y en mi caso mucho más.

Sólo esperar nos queda, de cuanto el Partido Popular dice que por ti piensa hacer, velar y custodiar, en esta espera me quedo, no por ello enmudezco mi pluma, a la vez que gallardo hidalgo me siento, elevo mis parabienes a quienes dicen te van a gobernar,

Cansado de oír la voz, como si de un contestador telefónico se tratara y el silencio por respuesta, he decidido mandar esta atenta para este medio de comunicación de nueva tecnología.

Hasta siempre Melilla mía, sigo en la soledad de las horas no compartidas y sobre todo de la soledad del alma la que me cruje y me ahoga en espera de ver las realidades que dicen te tienen prometidas.

Y si llegado el caso, y visto la realidad programada, como hidalgo caballero, inclinaré mi sombrero al paso de la autoridad por este pueblo elegida.

Cordiales saludos, y como siempre permítanme me manifieste a favor de la Paz.