Opinión
Comedor de San Francisco
Publicada en MeliYa el 9 de junio de 2003
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Juan F.R. Cansino - CC.OO., no del portal.
Juan F.R. Cansino - CC.OO.
Desde esta Sección Sindical queremos salir a paso de las declaraciones públicas que se han realizado, con relación a lo ocurrido la semana pasada en el Comedor de Pensionistas San Francisco dependiente de la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma. Para intentar aclarar los hechos, comenzaremos informando que el mencionado centro de trabajo, existen dos tipos de trabajadores: los del servicio de cocina (Cocineros y Ayudantes de cocina) y los del servicio de comedor (camareras-limpiadoras). Los primeros son los encargados de confeccionar los menús diarios y los segundos se encargan de la limpieza del centro y de servir las comidas en el salón-comedor a los beneficiarios.
En la plantilla del centro figuran dos camareras-limpiadoras, una de las cuales se encuentra de baja desde hace mas de un mes, situación que fue comunicada a la administración por el Director del Comedor San Francisco para que se cubriera la vacante. Solicitud que no fue atendida ni por el Consejero de Bienestar Social ni por la Consejera de Recursos Humanos. Durante todo ese periodo de más de un mes al faltar una de las camareras-limpiadoras, el personal de cocina se estuvo encargando de apoyar las tareas de servir las comidas a los beneficiarios del centro, sin ser obligación de ellos el hacerlo y realizando de forma voluntaria esa tarea por el buen funcionamiento del servicio público que se presta en el centro y por solidaridad con los 80 pensionistas atendidos en el mismo.
El pasado miércoles día 4 por motivos de salud la única camarera-limpiadora, no pudo acudir a su puesto de trabajo, por lo que el resto del personal de cocina se tuvo que hacer cargo de nuevo de servir los menús a los beneficiarios. Cosa que al siguiente día jueves 5 se negaron, al no ser función ni obligación de ellos el servir las mesas y ante la falta de preocupación de la administración para cubrir las vacantes.
Queremos dejar bien claro, que el personal de cocina del centro, el jueves confeccionó el menú ordinario que correspondía en ese día, pero que al no haber camareras-limpiadoras para servir la comida en las mesas, se les comunicó a los beneficiarios que podían recoger la comida y consumirla en sus domicilios particulares, cosa que hicieron la mayoría de ellos. Otro grupo de dirigió a presentar sus quejas al Sr. Consejo de Bienestar Social el cual les invitó a comer en el Casino Militar.
Por todo ello, queremos aclarar las informaciones aparecidas en prensa: 1º el jueves 5 se realizó por parte del personal de cocina el menú correspondiente a dicho día, por lo que no es cierto que se dejara sin comer a los beneficiarios, ya que se les ofreció que se llevaran a su domicilio la comida. 2º por la falta de preocupación de los responsables políticos, no se cubrieron los dos puestos de camarera-limpiadora que eran las que tienen la tarea de servir las mesas y no el personal de cocina. 3º que dicho personal de cocina, se ha estado ofreciendo voluntariamente desde hace mucho tiempo, a realizar funciones que no les corresponde por motivo de esa falta de personal en el centro, como ocurrió en la comida a la que acudió el Sr. Imbroda durante la pasada campaña electoral, que le tuvieron que servir la comida el personal de cocina, una vez mas de forma voluntaria.
Nos parece vergonzoso, que no se haya tenido en cuenta por parte del Sr. Consejero de Bienestar Social todas estas circunstancias a la hora de reconocer la labor que realizan los trabajadores del Comedor San Francisco a la hora de realizar de forma voluntaria funciones y responsabilidades que no le corresponden, por el bien del servicio y de los beneficiarios, máxime cuando él es el principal responsable de que no se cubran los puestos vacantes y sí se acuerde dar agradecimientos públicos a un establecimiento hostelero, que estamos seguros que en próximas fechas el Sr. Consejero les deberá hacer efectivo el pago de la correspondiente factura por la comida de una decena de pensionistas.