Opinión · Sindicatos

Huelga general de dos horas, el 10 de abril

Publicada en MeliYa el 2 de abril de 2003

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Comisión Ejecutiva Regional de UGT-Melilla, no del portal.

Comisión Ejecutiva Regional de UGT-Melilla

El movimiento sindical, en un momento en el que se viven sucesos trágicos que conmocionan a la inmensa mayoría de la sociedad mundial, recuerda y apela a su naturaleza contraria a la guerra y partidaria firme de la solidaridad y la defensa de los derechos y libertades de todos los pueblos del mundo. La guerra es un crimen, todos somos sus víctimas, y todos debemos combatirla, escribió hace ciento treinta años Pablo Iglesias. UGT, fiel a su historia, quiere estar como siempre con los trabajadores y con la sociedad, a la altura de las circunstancias.

El rechazo y la repugnancia hacia el régimen de Sadam y sus crímenes no evita que la guerra desencadenada por la administración Bush contra Irak sea injustificada e inmoral. Nada tiene que ver con la lucha contra el terrorismo ni con una amenaza a la seguridad mundial, como han puesto en evidencia la beligerancia y el rechazo del Gobierno de EEUU ante los avances de los inspectores de la ONU. La han declarado interesadamente.

Es un sarcasmo hablar de que Irak tuvo doce años para cumplir las resoluciones de la ONU cuando se espera sin impaciencia alguna, desde hace treinta años, el cumplimiento de otras, en casos como la exigencia de la retirada de Israel de los territorios ocupados. Sólo el Consejo de Seguridad, y no un país u otro, puede determinar el grado de cumplimiento de sus resoluciones. Pero sobre todo es una inmoralidad iniciar una guerra cuando es evitable y más aún cuando se hace sobre planteamientos injustos. Miles de personas inocentes van a pagar con sus vidas, como ya está sucediendo, una decisión ignominiosa.

Esta guerra va a entrañar más odio, más inseguridad y mayor desestabilización en el mundo. Puede provocar más fanatismo y hacer que proliferen, en lugar de reducirse, las armas de destrucción masiva.

Una contradicción que pone en evidencia una vez más los injustificados de los argumentos de aquellos que defienden la guerra.

Todo esto es lo que ha conducido al rechazo mayoritario de esta guerra por la comunidad internacional. La guerra es unilateral. No ha logrado consenso en ninguno de los organismos internacionales. Y es rechazada masivamente incluso por los ciudadanos de países que cuyos gobiernos la apoyan. No hay, se mire por donde se mire, un precedente de aislamiento similar. Esta guerra carece por completo de legalidad y de legitimidad.

La actuación de los Gobiernos partidarios de la guerra, entre los que figura, desgraciadamente, el español, ha deteriorado gravemente las instituciones internacionales, ha soslayado el derecho internacional, ha puesto en crisis el sistema sobre el que se basa la estabilidad, la seguridad y la paz en el mundo. Particularmente Blair y Aznar no han tenido ningún reparo en dividir y desestabilizar la Unión Europea.

En España, la opinión contraria a esta guerra, y a la actitud y política del Gobierno ha alcanzado niveles nunca antes visto desde la llegada de la democracia. La situación es preocupante porque utilizando la legitimidad que le otorga su mayoría absoluta, está realizando una increíble exhibición de cómo gobernar contra la sociedad. Y contra los valores de fortalecimiento de unas relaciones pacificas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra, como proclama nuestra Constitución.

La sociedad española, toda ella casi sin excepción, está por el contrario dando una demostración de solidaridad, de madurez cívica, de responsabilidad incomparable. En sus seno, como parte fundamental de la misma, los trabajadores, al igual que los estudiantes, artistas, intelectuales y tantos otros grupos sociales, queremos participar dando una respuesta y una muestra inequívoca de rechazo a la guerra y de solidaridad con el pueblo iraquí.

Tenemos que destacar y rechazar las consecuencias de esta guerra que además de la catástrofe humanitaria y la perdida de vidas inocentes que supone, tendrá graves consecuencias económicas mundiales, que afectaran negativamente a Europa y también a España. El empleo y la situación económica y social de los trabajadores se verán seriamente afectados, deteriorando una Unión Europea que queremos construida sobre la paz, la libertad, la democracia, los derechos fundamentales y la justicia social, como propugna la Confederación Europea de Sindicatos.

Por eso convocamos aun PARO GENERAL DE DOS HORAL el próximo 10 de Abril, como cauce que ampare el derecho constitucional del conjunto de los trabajadores a expresar, en el ámbito laboral, su oposición a la guerra y sus consecuencias, y de que esta no se realice en su nombre, participando así del rechazo general de la sociedad.

Para exigir al Gobierno, y de modo especial a su Presidente, que es protagonista indudable del respaldo que ha dado a esta masacre y a este importante retroceso de los valores de la paz y la justicia que, haciéndose eco de la opinión de la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, rectifique radicalmente su posición y rechace la guerra.

Comisión Ejecutiva Regional de UGT-Melilla