Entrevista

Belleza, personalidad, sentirse segura y clase, las claves para deslumbrar en Navidades

Manolo Margar dicta un decálogo de belleza para la melillense del siglo XXI

Publicada en MeliYa el 13 de diciembre de 2005

Salvador Ramírez

¿Con qué peinado deslumbrar estas Navidades?. Cada mujer es un mundo y cada cabello ofrece diferentes posibilidades. Por ello lo mejor es ponerse en manos del experto. Manolo Martín, Margar, siempre atento a las últimas tendencias juega con tres de sus mejores amigas Paula Torreblanca Moreno, Leticia Coronil Gil y Ana Villena Morales y consigue un remate capilar para las grandes fiestas de diciembre que ya quisiera Llongueras para sí.

No es una peluquería, es un templo de sensaciones que bien podría definirse como laboratorio de estética o santuario de belleza. La materia prima, Leticia, Ana y Paula, pues de cine, pero la interpretación de sus virtudes y el aprovechamiento de sus recursos es cosa de Manolo, con Eva Blaco muy atenta y muy asesora.

-Esto de ir a la peluquería por Navidades se está convirtiendo con condición sine qua non para estar guapas y deslumbrantes.

-No. Esto no es una cuestión ni de Navidades ni de peluquería. La mujer -y el hombre, cuidado- tiene el derecho y hasta casi el deber de estar encantadora, pero no sólo por los demás, sino por sí misma. Una mujer que se gusta y que está satisfecha de su presencia e imagen rompe barreras y encuentra una paz interior que se le nota en el brillo de sus ojos.

-Sí, pero ¿usted trabajará más en estos días?.

-Son días muy especiales, son mágicos. Entonces todos queremos acompañar, con la mejor de nuestras notas musicales, esa canción de la magia navideña. Es una multiplicación de actos sociales y una reverberación de encuentros con personas. Y se celebra todo, desde lo familiar hasta lo religioso pasando por lo lúdico. Es lógico que la mujer melillense quiera estar mejor o, yo lo prefiero así, sentirse mejor.

-¿Un buen peinado es capaz de mejorar el estado de ánimo?.

-Por supuesto, pero entendámonos: no se cambia el estado de ánimo por venir a la peluquería, por estar un rato en la calle o incluso por gastarte unos euros para estar guapa. Te mejora el ánimo porque, si el trabajo del esteticista encuentra la personalidad y la realza con un buen peinado, la mujer se siente más segura, más ella, no sé, mucho más capaz de enfrentarse a situaciones de compromiso.

-¿Peinados clásicos, moño incluido o innovación?.

-Cada mujer es distinta. Hay que conocer sus gustos e interpretarlos con las tijeras, el cepillo o los añadidos. Evolucionamos por una línea ligeramente anárquica, donde parece que le desorden ha impuesto su ley, interpretamos peinados rompiendo líneas pero, en el fondo, se trata de trabajos serios con un toque de innovación. Puedes partir de una línea clásica e introducir cambios, las extensiones en este sentido ayudan y puedes, incluso, revolucionar un poco con cortes atrevidos pero lo importante es el aspecto final, el que la mujer diga 'sí' sabiendo que se siente perfecta, imparable.

-Sí, pero si la señora sale de la peluquería, perdone la expresión, despeinada, ¿qué será de ella y de su peinado cuando baile tres salsas y varios merengues por Nochevieja?.

-También lo pienso y también los profesionales tenemos recursos para que, dentro del desorden y de la ruptura de normas, haya un cierto orden. No vamos a dejar que una clienta pierda su encanto después de bailarse dos piezas. También depende de ella y de su voluntad de parecer deslumbrante durante toda la velada.

-Paula, Leticia y Ana son jóvenes, guapísimas...es muy fácil transformarlas en princesas de la noche. Ahí juega usted con ventaja.

-Lo reconozco. Son chicas encantadoras y cualquier trabajo resalta gracias a sus virtudes naturales pero, insisto, toda mujer, toda persona en general, tiene su lado más favorecedor y rentable para sentirse bien y que los demás lo noten. La estética es mucho más que peinar bien un cabello, es un conocimiento integral de la persona, un estudio de la misma y una toma de decisiones: ¿cómo se sentirá mejor?. Y en ese campo Eva y yo podemos, debemos y sabemos actuar como profesionales. Están en buenas manos.

Tras la sesión de peluquería, previo el maquillaje que más favorece a estas tres jóvenes melillenses, el equipo lo celebra, a las doce de la mañana, con un brindis por la Navidad. Moet Chandon, dicho sea de paso, que confundido con la exhibición de belleza de las chicas de Margar y la hospitalidad de sus dueños, explotan en una coctelera de buen gusto y clase. Bendita Navidad.