Opinión

Desde la Medina: ¡El medio ambiente, el medio que nos queda!

Publicada en MeliYa el 5 de junio de 2005

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Paco Gámez Pérez ., no del portal.

Paco Gámez Pérez .

Desde la Medina: ¡El medio ambiente, el medio que nos queda!

Decía, y con muy buen criterio el Sr.Soria (agrónomo de profesión), aunque tal vez con el título que les menciono me quede algo corto, es posible e incluso lo degrade, no es mi intención, dado que desconozco su titulación, y seguro estoy, será mucho más que el mencionado entre paréntesis, pero ante la duda, prefiero, sin ánimos de herir ni menospreciar, decirle agrónomo con muy sanas y muy buenas intenciones.

Dicho esto, al menos aclarado por un servidor, recuerdo las doctas palabras del Sr. Soria en una de sus últimas intervenciones radiofónicas de nuestra Ciudad (como invitado al programa de Onda Cero), sobre la poda indiscriminada de árboles que se lleva a cabo, a veces, en nuestra Melilla, después de oírle detenidamente, confieso no saber de este asunto, aunque si noto y observo bastantes calvas de árboles en nuestras calles y plazas, es por ello que le agradezco a nuestro ciudadano Sr. Soria sus continuos esfuerzos-declaraciones para y por mantener lo que tenemos y en la medida de lo posible aumentarlo, es cuestión de querer, de hacer y de cuidar el medio ambiente, el medio que nos queda, dado que la otra mitad nos la hemos cargado; igualmente nos hizo referencia de la contaminación atmosférica a que está sometido nuestro Planeta, y a esto último si que podemos hacer, todos, y combatir, todos, los gases tóxicos que emitimos con nuestros vehículos mecanizados y que bien podríamos paliar un poco. También es de alabar y bien reseñar el futuro parque (pulmón necesario) que la Ciudad Autónoma viene elaborando en la antigua granja agrícola, con un espacio así y tal como nos lo han venido presentando confiemos en tener un parque muy especial, dotado de todo lo necesario para el uso y disfrute de todos los melillenses, vándalos aparte.

Hoy me cabe el “consuelo”, entre comillas, de decir que por este medio ambiente que nos queda, estoy orgulloso por la aportación, que tras oír al Sr. Soria, me he propuesto hacer y llevar a la práctica, se que es poco, espero con el paso de los días ir aumentando esta colaboración que detallo, me he obligado a no utilizar el coche durante la semana, salvo muy raras excepciones, con el fin de evitar que el monóxido de carbono que emite mi vehículo no llegue y no aumente el ya existente en nuestra atmósfera, que es notorio y de muy mal hacer para el medio ambiente, a la vez que intentar concienciar a mis amigos y allegados; y dejo la sana intención de plantarme un árbol en mi ventana por no tener espacio, ¡Ay, si lo tuviera!.

Con referencias a las calvas de árboles que existen en nuestros barrios (calles y plazas) bien se podrían plantar algunos de especies fuertes y de larga vida, podría citarles unos cuantos lugares carentes de ellos, pero estoy seguro que ya la dirección y consejo del Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma de Melilla sabrá con exactitud donde se dan estas calvas, a la vez que acometerán una pronta plantación para el buen estar, embellecer y servicio del ciudadano.

Sr. Soria, gracias por su interés y palabras, no sólo en lo profesional que está obligado a realizar, gracias por su orientación y colaboración ciudadana y ese su denodado esfuerzo diario como melillense que es. Y nosotros, ciudadanos de a pié, hagamos eso, ir a pié, y dejar un poco el cochecito, que ya tenemos bastantes, demasiadas plazas dispuestas para este menester, aparquemos al niño preferido de la familia, que no es otro sino el coche, y estiremos las piernas, a veces, caminando descubre uno nuevos lugares, cafeterías, nuevas librerías, espectáculos anunciados (a veces de libre entrada), comercios y otros detalles que embellecen nuestra tierra.

Saludos cordiales.

Prados verdes.

“Aquellos verdes prados que mi tierra vestían, aquellas espigas que en buenos tiempos tuve, ahora solo me queda el recuerdo de aquella mi lejana infancia, y conservando su belleza, su aroma y su esplendor... sobrevivo. ¡Cuan hermosos prados vestían esta, la tierra mía!. ¡Cuan terrible dolor el día que entre bloques de hormigón me la arrebataron de mi ojos!. Hoy, pena siento de vosotros, hombres jóvenes, qué sólo conocéis el cemento, el alquitrán y su mal olor; dejad, dejad al viejo que os cuente lo bello y hermoso de aquellos inseparables recuerdos...

Paco Gámez Pérez