Opinión

Desde la Medina: ¡El viejo cañón!

Publicada en MeliYa el 2 de junio de 2005

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Paco Gámez Pérez., no del portal.

Paco Gámez Pérez.

Desde la Medina: ¡El viejo cañón!

Con este enunciado, inicio este artículo, artículo ya manipulado y usado en más de una ocasión, y como a tantos anteriores escritos, oídos sordos harán quienes deben y obligado están a mantener y conservar la integridad histórica de nuestra tierra y murallas, sus emblemáticos adornos y exorno, por ello, tal vez seguro, resulte el enunciado ¡El viejo cañón! Una muerte anunciada y un en in memoriam, por su estado actual, por la soledad a que está sometido, por el abandono que tiene que soportar, por la indiferencia que esta obligado a tener, por la frialdad emocional de “ellos”, no del pueblo que sí vela y padece la desidia de quienes deben salvaguardar las reliquias heredadas.

Mi viejo cañón, que a los pies de la muralla reposa, mal duerme y padece de una ubicación absurda, lleva así muchos años, (ustedes lo ven), tras sufrir el torreón de las Gabias, o torreón de las Cabras, su último derrumbe, este emblemático cañón fue apartado por quienes la torre nuevamente levantaron, y así continua y por lo que observo, día tras días, seguirá muchos años más.

Me dicen no encontrarle ubicación actual, risas y carcajadas me vienen y en sus caras las presento, a la vez que recordar que ya el anterior Presidente de esta “Melilla Monumental”, Don Juan Antonio Zarza, me enseño el boceto-proyecto de ubicación el cual me resultó de lo más practico y agradable, dado que el torreón no podría soportar nuevamente su peso por el ascensor que hay en el interior del mencionado torreón de las Gabias-Cabras, y tras mucho pensar, y estudiar, deseaba ubicarlo en una buena plataforma a la entrada (entre las escaleras) de la Puerta de la Marina, ¡no está mal, pensé!, incluso resultaba más decorativo y atrayente, pero por una u otra causa-cuestión, no tuvo la suerte el mencionado cañón y sigue en el mismo sitio que fue apartado- relegado por quienes en su día allí lo postraron.

En definitiva me pregunto, ¿tratamos de tontos-ciegos a quienes a visitarnos vienen, con traje y corbata, para dar un SI firme y rotundo para alcanzar la tan propuesta y deseada y poco llevada a la práctica -Patrimonio de la Humanidad?, ¡No!, no son ciegos-tontos, ni bobos, ellos como cualquiera de nosotros observan, valoran y juzgan, los ciegos..., tal vez estén en el bando opuesto, los que deben hacer y no hacen, los que deben custodiar y no hacen, los que deben aplicar y no hacen.

¡Ay, mi viejo cañón!, que de despilfarro veo en esta Medina y no sé cuanto más quieren hacer para y por esta Melilla la Vieja, que más que reconstruir nos la van a convertir en la Melilla moderna.

Saludos cordiales

Paco Gámez Pérez