Opinión

En Melilla tampoco se es profeta...

Publicada en MeliYa el 21 de noviembre de 2005

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Josep Esteve Rico Sogorb, no del portal.

Josep Esteve Rico Sogorb

En Melilla tampoco se es profeta...

Cualquier ciudad es sitio de contrastes. Todas las urbes del mundo lo son. Y Melilla no es una excepción. Frente a la belleza paisajístico-urbanística de ciudades y pueblos, se contraponen connotaciones negativas, evidentemente, mejorables o eliminables. Es por ello que resulta contradictorio y sorprendente que todas las culturales e históricas ciudades -incuída Melilla- tengan un mínimo lamentable 'chovinismo' generador de indiferencia e ignorancia, de pasividad y desprecio o de desagradecimiento y olvido, o al menos, de envidia -común y muy española-. Estas connotaciones, aunque minímas, se suelen prodigar entre las ciudadanías y las administraciones locales, existiendo casos de marginación y discriminación -quiero creer que insconscientes e involuntarios, por simple inercia- hacia esa parte minoritaria de las poblaciones que lucha por abrirse camino en diversas artes como: música, pintura, escultura, literatura, cine, etcétera.

Me resisto a aceptar que aquello de 'nadie es profeta en su tierra' -aplicable a Melilla- cual dogma inamovible, no pueda ser erradicado. Es un tópico dañino y perjudicial para cualquier sociedad, especialmente la urbana y lógicamente para la sociedad melillense. Siglos con sambenito a cuestas, al que muchos se resignan y que cuesta superar. La administración local, aunque actúa -ahí están las actividades en pro de la juventud melillense- , falla a veces menguando su apoyo a jóvenes 'revelación' y a maduros artistas, -salvando excepciones afines-, obviando la existencia de verdaderos genios ideológicamente diferentes, neutrales, imparciales, independientes y 'políticamente correctos'.

No es bueno que se paralicen subvenciones. Es negativo que se acumulen las promesas 'in voce'. No es positivo que se prioricen ayudas a artistas afines o con carnets políticos. Tampoco es halagador que los artistas se vean obligados a afiliarse políticamete para subsistir y ser apoyados mande quien mande. El humilde artista revive en sus adentros -mente, corazón y ánima -el notarse paria o desheredado, descastado, desahuciado o marginado hasta sentirse mediocre y arruinado cuando su autoestima desciende. El sufrido creador malvive, perjurando para llegar a final de mes mientras casi nadie compra sus obras y las palmaditas hipócritas en la espalda le duelen como puñales.

Al igual que Baudelaire criticaba la incomprensión del público hacia su obra literaria en su poema al lindo chucho, el artista localista se siente incomprendido y desamparado por la sociedad y la administración municipal. Ante todo esto, seguramente en Melilla existen artistas ignorados y que se encuentran psicológicamente hundidos, anímicamente enojados o emocionalmente decepcionados con el poder local y sin saber cuándo acabará su injusta situación. Aún es poco e insuficiente el actual apoyo municipal-autonómico a los creadores y artistas locales. Las autoridades han de volcarse más aún, plenamente, total e integralmente y a tope; pero con todos. Sin distinciones. No sólo con los afines. Aunque me temo que seguirá el inmovilismo.

Y es que, lamentablemente, en Melilla, tampoco se es profeta...

Josep Esteve Rico Sogorb Escritor y periodista