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La Ciudad ha recibido con "gran sorpresa" el hallazgo de Ghira en el cementerio de Melilla
Así lo ha asegurado el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda
Publicada en MeliYa el 2 de noviembre de 2005
La Ciudad Autónoma de Melilla ha recibido con “gran sorpresa” la noticia del hallazgo en el cementerio de Melilla de la tumba del buscado asesino italiano, Andrea Ghira, más conocido como el asesino del Circeo, quien en 1975, y en compañía de dos compatriotas suyos, violaron a dos chicas y causaron la muerte de una de ellas.
Según ha explicado el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Inbroda, en Melilla “nadie sabia nada”, y ha asegurado que “es una pena” que la Policía no haya podido localizarlo con vida, ya que así podría haber cumplido la pena impuesta en su momento por la justicia italiana.
De cualquier manera, Imbroda, que ha lamentado los hechos ocurrido en 1975, ha recordado que se trata de un expulsado de la Legión de Melilla, por lo que su paso por la Ciudad Autónoma tampoco fue muy glorioso.
Hechos
Los hechos ocurrieron el 30 de septiembre de 1975, cuando Andrea Ghira, junto a Gianni Guido y Angelo Izzo, condujeron por la fuerza a dos chicas hasta el domicilio del primero, ubicado en la provincia de Latina. Fue allí donde las violaron y las golpearon hasta causar la muerte de una de ellas, Rosario López de 19 años, mientras que la otra chicas, Donatella Colsanti consiguó sobrevivir fingiendo estar muerta.
Tras lo ocurrido, Ghira logró huir de Italia y se dirigió a Melilla, ciudad en la que se alistó en la Legión española con un nombre falso, Massimo Testa. Una vez allí, consiguió ascender a cabo primero, aunque en septiembre de 1993 fue expulsado por consumo de drogas. Poco tiempo después, en septiembre de 1994 murió en Melilla por sobredosis, y fue enterrado en la ciudad española en una tumba en la que figura su identidad falsa.
Ghira, sobre el que pesaba una condena de cadena perpetua por rebeldía y una orden de busca y captura internacional, falleció en una pensión de Melilla y debido a las circunstancias en la que se produjo el fallecimiento, la Policía tomó sus huellas dactilares, una prueba que ha sido decisiva para su localización.
Las huellas, además han sido enviadas por Interpol Roma a la Policía Internacional en Madrid, donde se determinó que el cadáver enterrado en Melilla corresponde al conocido como “Asesino de Circeo”.