Reportaje

El mundo del Boxeo se rinde a la maestría de Manolo Casas

El juez internacional melillense recibe la Medalla de Oro al Mérito Deportivo

Publicada en MeliYa el 11 de julio de 2006

Salvador Ramírez

El árbitro internacional melillense de boxeo, Manuel Casas, ha sido distinguido con la Medalla de Oro al Mérito Deportivo por la Real Federación Española de Boxeo, galardón que ha sido ratificado por el Consejo Superior de Deportes, que preside Jaime Lissavetzky.

Raras veces las instituciones públicas hacen justicia a los merecimientos de los seres humanos pero esta es la excepción que confirma la regla y el exponente de un extremo incuestionable: la trascendencia de Manolo Casas en el boxeo nacional e internacional.

Tradicionalmente vinculado a la International Boxing Asociation, Casas ha sido reclamado por todas las versiones mundiales para arbitrar a los grandes, para hacerse cargo de aquellos combates difíciles en lugares no menos fáciles -Madison Square Garden, por ejemplo- para los que hay que tener arrestos y profesionalidad.

La trayectoria de juez melillense, desde que en el año 1.975 debutara en el Campeonato de España celebrado en Zaragoza, ha sido impecable por cuanto Manuel Casas ha estado a cargo de las competiciones más acreditadas, llegando a dirigir varios campeonatos del mundo de los diferentes pesos y variadas versiones federativas.

La nómina de amigos del árbitro melillense e internacional no conoce fronteras. Las grandes figuras del noble arte del boxeo de los cinco continentes quieren a Manolo por dos razones: su excelentísima personalidad y su autoridad sobre el cuadrilátero.

Nombres como Don King, el magnate estadounidense del boxeo, o George Foreman, el inolvidable campeón de los pesados, o el mítico Floyd Patterson, recientemente fallecido, ha sido y son habituales en la agenda del árbitro melillense que ha recorrido los cinco continentes sin olvidar sus orígenes, convirtiéndose en perfecto embajador de su patria chica, Melilla.

Además, Manolo Casas los ha conocido no sólo como líderes boxísticos, sino -lo que es más importante- como seres humanos. Para el supercampeón de los grandes pesos, Foreman, el árbitro melillense sólo tiene palabras de admiración porque esa mole de fuerza y contundencia es pastor protestante y ha creado una fundación para atender a niños con pocas posibilidades económicas.

Casas no puede sino emocionarse ante la magnitud humana de un boxeador que lo ha sido todo sobre el ring pero también en el ámbito de la solidaridad y del humanismo.

Desde que el Ejército llamó a la puerta de su corazón, Casas no marginó nunca al boxeo, es más, fue su tercera devoción, a saber: familia, España y boxeo. Para España queda su prestigio como oficial del Arma de Caballería, con tantos años de ejemplo castrense y compañerismo melillense en las filas del más celebrado Regimiento de Caballería del mundo: Alcántara 10.

Pero Manolo Casas ha tenido el mérito de hacerse querer dentro y fuera de Melilla. Ha visto caer a grandes mitos del boxeo mundial y siempre ha reservado una palabra amable para el vencido.

Ha levantado el brazo de campeones del mundo y no ha dudado hacerles, en la proclamación, una recomendación: prudencia, honestidad, sacrificio. Ha recomendado, sin ir más lejos, su propio decálogo de vida.

Capitales como Nueva York, Moscú, Atlanta, San Petersburgo, Dusseldorf o Atenas conocen sobradamente la profesionalidad de un hombre que dice tener su 'segunda casa' en el 'Arena' del Madison Square Garden.

Boxeadores, promotores, compañeros jueces y empresarios han sabido, desde que conocieron por primera vez a Manolo Casas, que ha sido el exponente del boxeo con mayúsculas, del boxeo que nunca debió de existir, el de la camaradería, el compañerismo, la honradez y la hombría de bien.

La Real Federación Española de Boxeo ha comunicado a Manuel Casas el galardón y le hará saber, en las próximas fechas, los detalles del acto de reconocimiento. Cabe destacar que la Medalla de Oro al Mérito Deportivo fue concedida -por aclamación- por los 52 miembros de la Asamblea general federativa.

Lejos quedan pues aquellos años -felices- de aprendizaje. Debutó como árbitro nacional en 1975 en los Campeonatos de España celebrados en Zaragoza. “Yo era el peor de todos”, dice con humildad el llamado a ser juez de boxeo más afamado y reconocido del país.

Abdelkader Mohamed Mohamed 'Clay' es explícito en relación al momento dulce que vive Manolo Casas “es la máxima distinción a la que puede aspirar cualquier deportista”.

El juez melillense, añade 'Clay' accede a la Medalla de Oro al Mérito Deportivo “por su gran labor en el arbitraje mundial durante 40 años de dedicación, tras una carrera de éxitos y con casi 3.000 combates arbitrados”. Todo está dicho.

MeliYa.Com se suma a la alegría de Manolo Casas y sus familiares y amigos y ofrece a sus usuarios una selección fotográfica, cedida por el propio árbitro, de los momentos más inolvidables de su dilatada carrera deportiva.