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El párroco de Santa María Micaela impide la salida de la carreta rociera de la Asociación de Vecinos Comunidad
La Asociación ha acordado presentar una denuncia por coacciones ante la Comisaría de Policía y el Juzgado de guardia de Melilla
Publicada en MeliYa el 4 de junio de 2006
El párroco de la Iglesia Santa María Micaela ha impedido la salida en la mañana de hoy domingo de la carreta que la Asociación de Vecinos Comunidad tenía preparada para acudir en romería a los Pinares de Rostrogordo para celebrar, junto al resto de asociaciones y entidades melillenses, la festividad del Rocío.
Este hecho ha llevado a la Asociación de Vecinos a desistir de sus intenciones de acudir a los Pinos de Rostrogordo, y les ha obligado a celebrar la Romería en dichas instalaciones, un hecho que ha provocado un gran enfado entre los asiduos a esta Asociación que, sobre las 9.00 horas ha celebrado una junta directiva con carácter extraordinario donde se ha acordado, entre otras cosas, presentar una denuncia por coacciones ante la Comisaría de Policía y el Juzgado de guardia, así como presentar una serie de quejas ante la Ciudad Autónoma por el no cumplimiento del pliego de condiciones de sección gratuita.
Del mismo modo, han acordado solicitar una entrevista con el obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto, y con el Vicario general para hacerles llegar la actitud del párroco, una actitud que los vecinos no están dispuestos a aceptar, por lo que pedirán al obispo que tome las medidas necesarias.
Hechos
Los hechos, según ha explicado la Asociación de Vecinos afectada, tiene su origen en la cesión gratuita por parte de la Ciudad Autónoma al Obispado de Málaga del complejo conocido como patio del curo en la parroquia del barrio de la Victoria, una cesión que llevó consigo el cierre del mismo por parte del párroco, que sólo dejó abierta una “pequeña” puerta por la que “no puede pasar ningún coche de discapacitados ni persona mayor con dificultades”.
Antes esta circunstancia, los miembros de la Asociación de Vecinos remitieron hace unos días un escrito al Vicario de Melilla, Antonio Ramos Ayala, y al propio párroco, Fernando Almansa, a los que se les solicitó unas llaves de los candados para poder sacar al exterior los trabajos realizados por la Asociación, tales como las Hogueras de San Juan y la carreta de la Romería del Rocío. Sin embargo, “se hizo caso omiso a esas peticiones”.