Reportaje · Carnaval
Explosión de humor y fantasía en el Carnaval de Melilla 2006
Gala, Cabalgata, Quema de la Sardina y fiestas de instituciones sustancian las Carnestolendas
Publicada en MeliYa el 17 de febrero de 2006
La ciudad hierve en Carnavales y el fin de semana está llamado a ser el punto de referencia de los previos a la Cuaresma. Por el momento, Don Carnal está vivo y coleando y la Viceconsejería de Festejos tiene todo ultimado para las dos grandes citas carnavalescas: la gala del viernes y la Cabalgata del sábado que este año promete más y mejor.
Uno de los deseos de la responsable del área, Carmina San Martín, ha sido y es el participativo, la presencia de melillenses en la calle y en el Perelló pero también en cuantas fiestas organizan asociaciones e instituciones -que no son pocas- para celebrar el Carnaval 2006.
A las diez de la noche del viernes, José Luis Bueno, “todo un chirigotero”, en palabras de San Martín, ofrecerá el pregón que sube el telón a la gran noche del humor y la fantasía. Comienza la velada, tras el pregón, con los diferentes concursos de disfraces de adultos en las modalidades de individual, parejas y grupos.
Animosa familia La animosa familia del Gámez Morón se suma al certamen de disfraces con grupos con una versión de gatos salvajes, unos disfraces que han sido elaborados en los diferentes talleres del centro, a lo largo de todo un mes. Y quieren premio, así lo proclama la Consejería de Bienestar Social y Sanidad. Todo un alarde.
El chirigoteo sólo tiene dos alternativas, casi las de siempre. Casa de Ceuta en Melilla y su alter ego que, este año, no van a ser los 'bombalurinos' -bastante tienen con 'Cabaret'- sino los rocieros de Gregorio Castillo, Carmelo Martínez Gómez & Cía. Un auténtico duelo de titanes que no dejarán títere sobre cabeza.
La gala, que va a ser presentada por los televisivos María José Ramírez y Yayo Prada, tiene complementos y guinda. Pascualín y Jorge Ruiz Escaño se vuelven a subir con desenfado al escenario del Perelló. Y la guinda, de la mano de unos profesionales, los del gaditano Rivero: 'El Imperio contra Paca'.
Pequeños Los chavalillos también tiene más que merecido sitio en el carnaval, por eso Carmina les organiza la gala infantil un día después, el sábado a las once de la mañana en el mismo e histórico Teatro Cine Perelló. Actuan, conducen y se fajan dos iconos infantiles melillenses: Papa Eñe y su Brujita.
Será el prolegómeno de la Gran Cabalgata de Carnaval: carrozas nuevas (más de 12 unidades administradas por FEAVEME), zancudos, chirigotas, agrupaciones, pasacalles, brasileiras, cornetas y tambores y hasta las bandas que, oliendo al Levante español, levantan el ánimo hasta el paroxismo.
Punto y final, sólo en la Plaza de España, con la Quema de la Sardina. Lo propio es el 'entierro' y no la 'quema' pero, teniendo en cuenta la ardua labor de los artificieros melillenses y el fulgor de las llamas, no habrá más remedio que claudicar con el incendiario vocablo.
Más fiestas El Carnaval quiere llegar al domingo, por eso se multiplican las fiestas privadas o asociativas. A las 22.30 horas, María Antonia Garbín va ser proclamada Reina del Carnaval del Club de Pensionistas y Jubilados La Amistad que tan acertadamente preside Gregorio Castillo y tan sibilinamente engrasa Agustín García. La consejera de Bienestar Social se lo ha ganado a pulso.
Los Cabales, que participan en el concurso de disfraces -que participan en todo, vaya- abren las puertas de su sede para celebrar una gala de los años veinte, toda una demostración de buen humor y saber estar que las mujeres y hombres de Juan Marcos Manjón están muy acostumbrados a poner sobre el tapete.
La peña cabal ha contado con la colaboración y la sugerencia del presidente de la Fundación Melilla Ciudad Monumental, Pepe Vallés, y no se lo han pensado dos veces, se han metido en el túnel del tiempo y nos trasladan, en viaje estelar, al mundo del charleston, la ley seca -es un decir, por favor-, las ligas en las medias y los canotiers en la testa de los caballeros.
Así que ya sabe el lector: salsa, pasodoble, twist, charleston, todo es posible en una edición carnavalesca que pretende poner punto y final a la crisis que atravesó la fiesta del Rey Momo hace 20 años. Fin de semana para no pasar ni cinco minutos en la casa de uno.