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Festejos organiza una gala inolvidable como pórtico del Carnaval 2006, con el Perelló abarrotado

Publicada en MeliYa el 18 de febrero de 2006

Salvador Ramírez

Habemus Diosa del Carnaval 2006, y bien guapa que es, se llama Irene Ruiz y ha lucido una fantasía multicolor con el sol como materia primigenia de la imaginación de carnestolendas. Habemus, también, pareja ganadora, la familia Domenech, ay qué lujo de familia, 'Los Reyes de un Sueño Azteca?, habemus -digo- una sensación de creatividad para el disfraz grupal, 'Va por ustedes', de Los Cabales, cómo te lo montas Rorregue, y habemus chirigota espléndida y Reina del Buen Humor, 'Mamá quiero ser artista, Carmina apúntame a la lista', de la familia Castillo y el imprescindible Carmelo Martínez. ¡Habemus Carnaval, oiga!

La crónica por el final, como no mandan los cánones: Felicidades a Carmina, Diego y Gregorio porque atiborraron de ilusión a más de un millar de melillenses que se plantaron hasta en los pasillos del Perelló. Se ha quedado corto, Carmina, hay que pensar de cara al año que viene en las capacidades del futuro Gran Teatro Público Kursaal de Melilla.

Que la gente aguante ¡cuatro horas y media! de espectáculo tiene mandanga. Que los periodistas lo aguanten, ni te lo cuento, viceconsejera. Pero que una aglomeración semejante de almas impías -estamos en Carnaval- y sucesiones escenariales...eso tiene su mérito.

Grano Vamos al grano. Sobria pero desenfadada, breve pero intensa, familiar pero elegante, muy grata, en fin, la presentación a cargo de dos profesionales de los medios audiovisuales, María José R. Berenguer y Yayo Prada. Ni empalagosos, ni fríos, conectando, como Dios manda, y mandando fiebre a la grada cuando hacía falta.

A ver, hay que hablar, sobre todo, de lo que suele pasar desapercibido: excelente el trabajo de la Policía Local -agentes y vigilantes- porque su saber estar y su concordia evitaron algún que otro problemilla. Téngase en cuenta que decenas de melillenses tuvieron que quedarse fuera del evento carnavalesco.

Sereno y constante el curro de los del 061, siempre prestos. No hicieron falta pero ahí estaban, por si las moscas. Lo de las azafatas es de gloria: aguantar la velada, complacer a los invitados de los palcos -algunos, no todos- presumir de sonrisa, perfectamente uniformadas y sobre tacones de 10 centímetros...todo eso es oficio, trabajo bien hecho que jamás estará bien pagado, seguro.

Crónica La crónica de los hechos resulta fácil al informador. Los melillenses apoyaron sin fisuras el individual de disfraces, nada más y nada menos que nueve al escenario. Se llevó el gato al agua Irene Ruiz. Ya se ha comentado su fantasía de Carnaval. Pero a Irene le siguieron entusiastas criaturas como Héctor Infante, José María García y Joaquín Callejón, el creativo de la moda, mi sastre especial a quien jamás le sabré agradecer el porte del traje de corto rociero que me hizo y por el que tan poco me cobró.

Por parejas hubo poco color porque el bueno de Domenech -jamás falta a las previas cuaresmales- y su preciosa hija se acordaron de América y de quienes fueron mayoría en número y buen gusto, los aztecas. Eclipse, hipergalático, se llevó el segundo premio de la modalidad, un espectáculo desplegable en homenaje a planetas y satélites.

La queridísima familia del Gámez Morón cumplió su palabra y se subió a las tablas del Perelló en plan gatos salvajes. Van fuera de concurso, como esos mágicos vikingos heavy metal, yeah, y recibieron el reconocimiento del público. Qué gente, qué alegría de compartir momentos con Pepe y compañía.

Grupos Pero por grupos, ustedes perdonen, no hubo color porque Los Cabales -Amigos del Club de Juventud tienen un mago entre bambalinas. Rorregue no da tregua y cuando decide crear, gana, así de fácil. La banda de Juan Marcos Manjón ni se disfrazó, construyó un conjunto arquitectónico y artístico digno del primer premio: La Mezquita del Toreo con simulación de respetable y cabezas vivas en el tendido y una Rosi de Criado absolutamente genial ya habían ganado el certamen, pero salió el toro, lanceó la guapa, con indumentaria en grana y oro hecha de plástico -según confesó Pedro Guerrero al cronista- y ahí se acabó la competición. Merecido galardón, a ver si invitas José Antonio.

Y llegamos al chirigoteo, que le gusta decir a la viceconsejera de Festejos. Podría haber dictado el jurado -docto, por cierto- match nulo. Hubo mucha calidad y aunque la puesta en escena de 'Los hombres de Paco' causó sensación -y algún repelús, leche-, lo cierto es que la música, el tratamiento cortesano de la crítica y el despliegue de disfraces de la gente de Gregorio se llevó el gato al agua.

¿Gritos de 'tongo'?, pues como todos los años pero apunten un detalle para la posteridad: la agrupación auspiciada por la Casa de Ceuta en Melilla, conocedores de su segundo premio, no tuvo inconveniente en plantear pasillo de ganador a su oponente. Eso es Carnaval del bueno y, vaya, una bonhomía de muchos quilates. Ramón de la Cruz, entérate, valéis mucho.

Habría que destacar la generosa aportación de Pascualín y su troupe, Javier, al humor, y la profesionalidad del 'Imperio (romano, se entiende) contra Paca' , y como habría que hacerlo se hace. Dijo Carmina San Martín, allá por el Salón Verde del Palacio de los Líos, que todos teníamos que recuperar el auge de las verdaderas tradiciones populares, como el Carnaval, depauperado injustamente hace algo así como 20 años. Señora, su equipo lo ha hecho posible y usted manda en su equipo.

Aproveche el lector la ocasión, disfrute del reportaje fotográfico y, si se encuentra entre los elegidos para la gloria, tómese una copa a la salud de MeliYa.com ¡Viva el Carnaval!