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Garbín y El Barkani piden a Administraciones Públicas 15 millones de euros para compensar el gasto de atención a menores

Solidaridad Digital se ocupa en profundidad del problema de los menores marroquíes abandonados

Publicada en MeliYa el 18 de abril de 2006

S. Ramírez

Solidaridad Digital se ha hecho eco de la problemática que vive Melilla con el tema de menores, justo horas antes de que la ciudad pida en el Ministerio de Administraciones Públicas 15 millones de euros para compensar el gasto derivado de la asistencia de menores marroquíes abandonados, alguno de ellos con problemas de salud y disfunciones.

En estos últimos meses, señala el portal digital, son diez los niños con alguna minusvalía a los que acoge la Ciudad Autónoma, cuatro de ellos abandonados por sus padres, según denunció la consejera de Bienestar Social, María Antonia Garbín.

El "goteo" de menores proveniente de Marruecos que son abandonados es incesante y el último en llegar ha sido un niño de 13 años que pasó por la frontera junto con su madre y después ésta lo dejó frente a la puerta del Centro de Disminuidos Psíquicos Gámez Morón.

La denuncia pública realizada por la responsable de asuntos sociales se viene repitiendo en las últimas fechas porque asegura que su área siente "impotencia" al no poder actuar contra unos padres que dejan desamparados a sus hijos, al residir estos al otro lado de la frontera.

La solución, sin embargo, no parece fácil. Por los puestos fronterizos pasan diariamente 30.000 personas y descubrir qué padres van a terminar abandonados a sus hijos, es prácticamente imposible.

Economía Así, destaca Solidaridad Digital, no es raro pensar que la razón por la que padres marroquíes de niños minusválidos dejan a sus hijos abandonados en Melilla se deba a la imposibilidad económica de hacer frente a sus tratamientos, al no contar con una sanidad universal y gratuita en el reino alauí. Piensan pues que estarán mejor atendidos en Melilla que en casa.

Las diferencias económicas entre un lado y otro de la frontera tienen a veces este tipo de consecuencias. Por ello se dan situaciones impensables en cualquier otro lugar del país y que en Melilla han hecho saltar las luces de alarma porque también es cierto que los recursos económicos y materiales no son ilimitados.

Por tanto en estos casos sería necesaria una intervención decidida de los gobiernos de España y Marruecos para frenar esta tendencia que parece va a mayores y a la que hay que dar una solución rápida para no desbordar la capacidad de los organismos que tienen que velar por los derechos de los menores que se encuentran desamparados en Melilla.