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La presión migratoria derivada de la entrada de menores marroquíes sitúa a los centros en el 97 por ciento de ocupación
A diferencia de Ceuta, los medios técnicos y humanos de Melilla están al límite de su capacidad
Publicada en MeliYa el 2 de abril de 2006
Melilla sigue padeciendo la presión migratoria, en materia de menores, procedente de Marruecos. Así de claro lo ha confirmado la consejera de Bienestar Social y Sanidad, María Antonia Garbín. Mientras en Ceuta las autoridades aprecian un descenso en la llegada de menores no acompañados, Melilla es cuestión bien distinta por cuanto los centros de acogida dependientes de la Ciudad Autónoma están al 97 por ciento de ocupación.
La situación socio-económica de Marruecos sigue empujando a los menores al linde fronterizo de manera que los medios de Bienestar Social están casi en el límite de sus posibilidades. De ahí que resulte más urgente aun la puesta en marcha de las medidas anunciadas por el Gobierno central para detener esta modalidad de inmigración ilegal.
La construcción de dos centros de acogida -Beni Melal y Nador- llevará su tiempo, aunque ya tenga el plácet del Consejo de Ministros español. El problema está en saber cómo habrá evolucionado el fenómeno de la llegada de menores hasta que ambos centros estén operativos.
Por otra parte, la llegada a Melilla de jóvenes marroquíes embarazadas se ha estancado, en cuanto a número de extranjeras. Una de ellas ya dio a luz y permanece en un centro de la Ciudad Autónoma al cuidado de su hijo recién nacido a quien no ha querido ceder en régimen de adopción.
Las tres restantes embarazadas siguen en la ciudad procedentes de Marruecos. En la mayoría de los casos es difícil saber si han quedado encintas en el vecino país o en la ciudad. En cualquier caso, María Antonia Garbín cree que se trata de un problema “difícil, complejo, porque las sacan de sus núcleos creándoles falsas expectativas”.