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Un menor marroquí disminuido de 13 años es abandonado por su madre en la puerta de un centro de Bienestar Social

El problema de los menores no acompañados complica las posibilidades humanas y técnicas del equipo de María Antonia Garbín

Publicada en MeliYa el 6 de abril de 2006

Salvador Ramírez

El problema de los menores marroquíes abandonados en Melilla trae de cabeza a la Consejería de Bienestar Social y Sanidad que dirige María Antonia Garbín. Su número puede alcanzar la decena entre los que están siendo atendidos en centros peninsulares y los que permanecen en la ciudad. El miércoles se produjo la última entrada: un disminuido físico de 13 años.

Según testimonia María Antonia Garbín, cruzó la frontera en silla de ruedas y en compañía de su madre, con su correspondiente documentación, sin encontrar obstáculo alguno. La madre lo llevó a un centro de la Ciudad Autónoma y lo abandonó a su suerte. De la madre no se ha vuelto a saber nada.

“Es bastante preocupante que una persona en silla de ruedas pase la frontera tan fácilmente”, se lamenta Garbín. En su opinión, la Ciudad Autónoma se está convirtiendo en receptora de todos los problemas y no duda en pedir colaboración “y que se tomen medidas”.

A este respecto, la consejera de Bienestar Social se ha reunido tanto con el delegado del Gobierno como con el jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía y se encuentra a la espera de sus reacciones para contener un flujo, al parecer, incontenible.

“Cada día nos llega un tema novedoso, nos obligan a abrir diferentes frentes de investigación, Marruecos no hace nada, la familia del menor tampoco y cada vez nos lo ponen más difícil”, manifiesta la consejera Garbín.

El problema no queda sólo en la acogida al menor y en el denso trabajo que ocasiona la llegada al organigrama de Bienestar Social, sino también económico: “necesitan cuidados especiales, aseo, curas, silla de ruedas, y todo eso supone recursos económicos, el problema es que ahora mismo no sabemos qué se les va a ocurrir mañana”.