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La Conferencia Episcopal Española afirma que "La Iglesia ha estado y estará siempre con los inmigrantes"

A través de la Pastoral de Migraciones, Cáritas, voluntarios y parroquias, entre otros

Publicada en MeliYa el 9 de septiembre de 2006

MeliYa.com

El presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, José Sánchez, ha dicho que la Iglesia ha estado y estará siempre con los inmigrantes, pero a diferencia del obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, que tan solo pidió mayor "inquietud" social ante el problema, ha criticado las políticas de inmigración y de control de las mafias que trafican con seres humanos, informa Libertad Digital.

José Sanchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, ha respondido en un comunicado a las críticas que vienen formulando algunos medios de comunicación en los últimos días, en relación con el silencio de la Conferencia Episcopal Española sobre la constante llegada de cayucos a las costas de Canarias.

Para el prelado, la pregunta de ¿dónde está la Conferencia Episcopal?, estaría mejor planteada preguntando "¿dónde está la Iglesia?", a lo que responde que "la Iglesia está con los emigrantes, antes de salir de su país y cuando llegan a su destino".

Recuerda que, desde hace siglos, la Iglesia, "sobre todo por la Obra de las Misiones y de otras de colaboración, está trabajando en los países de origen, también en Senegal, por la promoción integral de las personas, desde la fe y el seguimiento de Jesús, Buena Noticia para los pobres, capaz de poner en pie y en camino a quienes han sido abandonados a sus suerte".

Y añade que "la Iglesia está en Canarias, como está en Ceuta y en Melilla, en Cádiz y en Málaga. Allí, las diócesis, por medio de sus servicios, especialmente de Pastoral de las Migraciones, Cáritas y parroquias, personas profesionales y voluntarios, sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, acogen, acompañan, y ayudan a los inmigrantes".

"De todos modos -dice el prelado- sería pretencioso esperar que la Iglesia solucione el pavoroso problema estructural de desequilibrio económico y de desarrollo, creado por los países ricos y poderosos, causa primera de las migraciones incontroladas".

Y "tampoco está en manos de la Iglesia el control de las mafias que viven de este sucio negocio del tráfico de personas, otra de las graves causas de la emigración ilegal".

El presidente de la Comisión de Migraciones añade que "sería también un error o una 'cortina de humo' hacer responsable a la Iglesia de las leyes de emigración y extranjería, que dejan siempre mucho que desear y que tienen también su parte proporcional en los desastres que se derivan de algunos movimientos migratorios".