Local · Igualdad
La Viceconsejería de la Mujer apuesta por un hogar cargado de obligaciones y responsabilidades para todos sus miembros
Una veintena de mujeres se acerca al sistema de corresponsabilidad de trabajos en casa
Publicada en MeliYa el 30 de marzo de 2006
Hay 20 mujeres que están tomando buena nota de lo que significa corresponsabilizarse en las tareas del hogar. Si la casa es disfrute para todos, también se convierte en obligación para la totalidad de los ocupantes, viene a decir el espíritu de este nuevo curso organizado por la Viceconsejería de la Mujer que preside Mercedes Espinosa.
El punto de mira indiscutible de educadores y alumnas -por ello se escribe en femenino y féminas son todas las discentes- son los maridos. “El marido, o la pareja, tiene que asumir que el hogar deriva tareas que no son sólo competencia de la mujer”, aclara Espinosa.
De esta manera y, enmarcado en todas las iniciativas que Mujer desarrolla para valorar en su justo término el concepto de igualdad, cuatro grupos de mujeres con pareja prestan especial atención a las explicaciones de dos psicólogos, Daniel Ventura y José Luis Nevado que las ponen al día de los derechos del ama de casa o, simplemente, de uno más en el seno del hogar.
Se estudian las diferentes tareas, cada cual cuenta sus experiencias, se comparten sensaciones y se trata de llegar a un puerto común: el trabajo derivado del mantenimiento y buen funcionamiento del hogar no es exclusivo de la mujer. Todos tienen que echar una mano.
Y, además, como en los sistemas democráticos, lo mejor es pactar. “Dios me libre de la iniquidad de los parlamentos”, o aquello de “más vale un mal acuerdo que el mejor de los pleitos” son asertos perfectamente aplicables a la realidad doméstica. Es bueno hablar, hacer recuento de funciones y responsabilidades y llegar a un acuerdo: esto tú, lo otro, yo. Siempre respetando criterios de igualdad y sin perder de vista el trabajo externo.
De estas estrategias igualitarias propuestas por el departamento que dirige Mercedes Espinosa no se libran ni los niños. Acorde con la edad, sus habilidades y el nivel de exigencias asumibles por los pequeños, no está demás -recomiendan los psicólogos- que se comprometan en las labores del hogar.
Se conseguirán dos cosas: se aliviará el trabajo de la trabajadora casi exclusiva de la casa, la mujer, la madre o la pareja, y, de cara a un futuro, ya no hará falta ningún cursillo de la Viceconsejería de la Mujer porque esos pequeños asumirán espontáneamente sus obligaciones domésticas.