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Las autoridades ordenan la autopsia del inmigrante fallecido de madrugada en la valla de Melilla
El herido grave ha sido intervenido en el Hospital Comarcal y los tres ilesos declaran en la Guardia Civil
Publicada en MeliYa el 3 de julio de 2006
Salvador Ramírez/Francisco Javier Calderón
La historia se vuelve a repetir. Los centenares de inmigrantes irregulares -centroafricanos y asiáticos- que han sido capaces de aguantar un invierno en las faldas del monte Gurugú (a ocho kilómetros de Melilla) y en los pinares cercanos a la ciudad española, saben que la buena temperatura propicia el sempiterno intento de acceder a territorio de la Unión Europea.
Desde octubre pasado no se registraban en Melilla intentos masivos de salto de la valla, tardaban, esperaban el momento adecuado aprovechando la potencial relajación de las fuerzas de seguridad fronterizas -primero las marroquíes, luego las españolas- propias de la llegada del estío.
Un grupo de centroafricanos lo intentó a las cinco de la mañana del lunes, 3 de julio -mes de vacaciones- pero los resultados no se parecen en lo más mínimo a los conseguidos en otoño de 2005 porque sólo tres inmigrantes -interceptados posteriormente por la Guardia Civil- han conseguido llegar a Melilla.
Un cuatro subsahariano llegó malherido y, a primera hora de la mañana del lunes, era intervenido quirúrgicamente de urgencias en el Hospital Comarcal de Melilla, en cuyas dependencias se recupera. Parece que su vida no corre peligro.
Quien pagó la factura del intento fue el quinto protagonista de esta historia migratoria. Sus datos personales y origen se conocerán en horas. Por el momento, el juez de guardia ha ordenado la autopsia del cadáver que realizan los servicios médicos desde las 11.30 horas de la mañana en las dependencias del Cementerio Municipal de la Purísima Concepción.
En el perímetro fronterizo que separa Melilla de la vecina provincia marroquí de Nador se han oido disparos esta madrugada. ¿Pudo una bala marroquí haber acabado con la vida del ilegal?. Es la incógnita que -entre otras- deberá despejar el delegado del Gobierno en Melilla.
Por el momento, España y Marruecos han reforzado la seguridad de esos 9,5 kilómetros de perímetro cuya valla de seis metros de altura y el inicio de la instalación de la sirga tridimensional no parece amedrentar a quienes escapan del hambre cuando no de la persecución.