Local · Historia
Los directores de 'Historia de Melilla' zanjan la polémica suscitada por la obra y declaran su carácter de 'abierta'
Comunicado de Antonio Bravo y Pilar Fernández Uriel
Publicada en MeliYa el 22 de enero de 2006
Redacción
En los últimos días venimos observando una serie de noticias relacionadas con la Historia de Melilla, obra colectiva realizada por 27 profesores e investigadores cuya coordinación les fue encomendada por la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma a los historiadores Pilar Fernández Muriel y al también Cronista Oficial de Melilla, Antonio Bravo Nieto, quienes se han manifestado al respecto de las controvesias suscitadas.
En nota remitida a los medios de comunicación señalan que sus palabras, “no tienen ninguna intención de incidir en aspectos polémicos, y no debemos ni queremos entrar en ningún tipo de valoración política, opción que siendo objeto del máximo de nuestros respetos, corresponde a un campo diferente al profesional y científico en el que este trabajo se ha venido realizando y en el que nosotros nos movemos”.
Respecto a algunas críticas que se han dirigido hacia el trabajo o hacia alguno de sus autores, “sólo podemos señalar que todas las que estén bien fundadas son muy respetables, porque en el ámbito científico cualquier tipo de crítica debe ser bien recibida al permitir avanzar y mejorar cualquier investigación. También porque el estar abierto a la crítica ha sido una preocupación permanente en la propia génesis de la obra, contando con las muchas dificultades que se han tenido que superar para encontrar investigadores que desarrollaran determinados capítulos. Al final lo que queda de manifiesto es la falta que tenemos en la historiografía melillense de investigadores que hayan abordado muchos aspectos de su historia, y que por tanto todavía hoy no son bien conocidos o no han sido lo suficientemente investigados. En este sentido este libro es una radiografía del estado del conocimiento que tenemos en nuestros días sobre la historia de Melilla. Lógicamente este conocimiento seguirá profundizándose en el futuro, y como consecuencia nuevos capítulos se irán integrando en la obra cuando esto ocurra. Pero esto es ya algo obvio que hemos repetido los autores hasta la saciedad, por lo que no creemos que debamos insistir en ello”.
Por esto quedaba señalado en la introducción del libro que “en absoluto pretendemos cerrar el tema, agotar los capítulos o fijar criterios de una manera inamovible. Por el contrario, lo que este volumen pretende es hacer evidente el estado de la cuestión en los primeros años del siglo XXI, reflejar honradamente en qué kilómetro del camino nos encontramos ahora. Esperemos que esta obra … sea el punto de partida y de referencia de los trabajos y las investigaciones que, sin duda, continuarán y completarán esta labor en el futuro, iluminando nuevos aspectos y corrigiendo o matizando sus posibles errores.”
Por otra parte, también señalan que “en ningún momento hemos recibido ninguna presión, consigna o norma, ni de persona o de institución alguna, ya en la elección de los autores o en la redacción de sus respectivos capítulos. Si volvemos a la introducción, escribimos claramente que 'Siempre se pensó en una historia amplia y plural. Una historia en la que pudiera participar el mayor número posible de escritores, rompiendo monopolios o visiones unívocas de Melilla. Contamos con once autores residentes en Melilla, frente a dieciséis del resto de España. El peso local se observa en la participación de ocho miembros de la Asociación de Estudios Melillenses, tres profesores tutores del Centro Asociado a la UNED, dos profesores de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Granada en Melilla y dos miembros del Instituto de Cultura Mediterránea. Es importante destacar la presencia de representantes de siete universidades españolas distintas: tres profesores de la Universidad de Málaga, dos de la UNED en Madrid, dos de Granada, uno de Castilla la Mancha, uno de Baleares, uno de la Complutense y otro de la Carlos III'. Más adelante apuntábamos que “El equilibrio del trabajo lo encontramos en la absoluta libertad que cada autor ha tenido para afrontar su trabajo y desarrollar su capítulo. No se ha optado por un enfoque metodológico en detrimento de otros, de primar una corriente de estudio sobre las demás, y todos los acercamientos historiográficos son válidos en nuestro proyecto. En este sentido, si bien es cierto que cada autor es responsable de sus ideas y formas de análisis, quienes asumimos la edición somos responsables de haber defendido a lo largo de todo el proceso la libertad individual de afrontar su capítulo en el sentido que aquí aparece. Creemos que en este punto está uno de principales valores de esta obra: la pluralidad, defendiendo el sentido de diversidad que es precisamente una de las señas de identidad de esta ciudad que encara el siglo XXI con un pasado histórico denso, rico y lleno de argumentos que determinan nuestro presente, no como imposición, sino como herencia que no podemos dilapidar”.
Los autores creen “que poco más puede añadirse, aunque sí queremos transmitir públicamente una de las conclusiones más importantes a la que se llegó en el foro sobre esta obra realizado la semana pasada. En este foro participaron muchos de sus autores y destacadas personas del mundo cultural de Melilla, que entendieron esta Historia de Melilla como una obra fundamentalmente abierta a nuevas participaciones lo que engrandece su futuro y sus objetivos”.