Reportaje

Manuel Jiménez: "el Señor me llamó desde el vientre de mi madre"

El flamante vicario episcopal ejecutará el nuevo Proyecto Pastoral en Melilla

Publicada en MeliYa el 24 de agosto de 2006

Salvador Ramírez/MeliYa.com

Manuel Jiménez Bárcenas, sacerdote de Ronda y de 33 años de edad es el nuevo vicario episcopal de Melilla. Manuel Jiménez recibió la ordenación sacerdotal en 2003 y es el responsable más joven que haya tenido Melilla en la historia de su Vicaría Episcopal.

MeliYa.com se acerca al nuevo representante en Melilla de la Diocésis en el curso de una entrevista, la primera que concede en su calidad de vicario, que ayuda a conocer mejor al protagonista, desde hace una semana, rector de la Iglesia en la ciudad.

- Desde su cargo de Vicario Episcopal ¿cómo valora el estado actual de la Iglesia en Melilla?.

Llevo una semana de Vicario pero son ya tres los años que llevo sirviendo a la Iglesia en Melilla y eso me hace tener una visión bastante clara de la situación eclesial de la ciudad. En Melilla sucede como en el resto de las grandes poblaciones del resto de la Diócesis. Las parroquias del centro o histórica se van quedando poco a poco despobladas y su actividad se reduce simplemente al culto y a las bodas y bautizos. Mientras las parroquias de los barrios van creciendo porque los matrimonios jóvenes se van instalando en ellas. La participación de seglares podría ser mayor pero actualmente no podemos quejarnos del grado de corresponsabilidad que los laicos de Melilla asumen con los sacerdotes en la organización pastoral.

- ¿Cree que la comunidad cristiana melillense se encuentra vertebrada y cómo funciona, en su caso, esa vertebración?.

La Iglesia en Melilla se vertebra a partir de las indicaciones diocesanas plasmadas en los Proyectos Pastorales. Este año comenzamos un nuevo Proyecto Pastoral que abarca un trienio. Desde esas indicaciones generales cada parroquia realiza las actividades que le son propias pero desde la conciencia de que todos trabajamos desde y para un proyecto común. La comunidad cristiana melillense se apoya en la liturgia, la catequesis y la caridad como base de su funcionamiento. Después según la espiritualidad y el carisma de cada comunidad se articula de la forma más apropiada al barrio y la realidad donde se inserta cada parroquia.

- ¿Ha encontrado problemas de coordinación entre las diferentes instituciones de la familia melillense local?.

De momento y como Vicario, no. Los años que llevo en la ciudad me han darme cuenta de cómo se articula la sociedad melillense y creo que es como un microcosmos.

- ¿Se ha fijado, en lo personal objetivos desde la Vicaría?. En este caso ofrézcanos su decálogo particular para el período de responsabilidad que acaba de iniciar.

La Vicaría va unida a la responsabilidad de párroco de La Purísima y del Sagrado Corazón. Los objetivos por tanto muchas veces van a coincidir. Es verdad que a pesar de tener proyectos y conocer ciertas prioridades de la Iglesia melillense, hay que consultar antes con el señor Obispo que al fin y al cabo es el responsable último. Desde un punto de vista personal, tengo algunos objetivos como ahondar en la comunión intraeclesial o animar a la aplicación del nuevo Proyecto Pastora Diocesano. Además hay un Consejo Pastoral Arciprestal formado por los sacerdotes, las religiosa y religiosos y los seglares de la ciudad a los que hay que escuchar antes de fijar objetivos que quizá después no se puedan llevar a cabo.

- ¿Cómo trabaja la Iglesia de Melilla con la juventud?.

Los jóvenes son el campo más difícil hoy día de acercar a la Iglesia. No sólo en Melilla, sino en toda la Diócesis. Hay que proponer formas nuevas de evangelización que hagan atractivo el Evangelio para los jóvenes. En el nuevo Proyecto Pastoral se contempla esta situación y se intentarán promover acciones para que los jóvenes se sienta llamados a la participación eclesial.

- ¿Sigue existiendo escasez de sacerdotes en Melilla?, ¿se hace algo para subsanar el problema desde el Obispado?.

El Obispado está muy pendiente de que Melilla esté correctamente atendida. De hecho tras la marcha de los Capuchinos el Obispo busco soluciones: vino un sacerdote de fuera de la Diócesis para atender la parroquia de San Francisco Javier y ahora vendrá otro sacerdote más que se hará cargo de la Medalla Milagrosa. Por su parte los padres paules siguen haciendo una magnífica labor en las parroquias de San Agustín y Santa María Micaela. Y contamos con la ayuda inestimable de don Ramón Buxarráis, obispo emérito. Actualmente hay ocho sacerdotes sin contar a los castrenses.

- ¿Qué principios le guían para mantener las relaciones institucionales con los diferentes estamentos de la Administración Pública?.

El primero buscar el bien común para la gente de Melilla, sean de la religión que sean, buscando la unidad y la paz, como quería San Francisco de Asís, patrón de Melilla y, por supuesto, buscar el bien para la Iglesia y los cristianos participando en la vida pública, en el latir de la ciudad aportando los valores del Evangelio para bien de todos los melillenses.

- ¿Cómo se vive el ecumenismo en una ciudad con tanta diversidad religiosa?, ¿cómo son las relaciones de la Vicaría con los representantes de otras confesiones?.

Yo creo que se vive con mucha naturalidad. A nivel personal tengo relaciones con miembros de otras comunidades y siempre han sido en términos de cordialidad y respeto. Sigo apostando por esas actitudes para la buena convivencia.

- ¿Cómo y cuándo, llamado por la vocación, decidió ser sacerdote?.

Uy, ese es un tema muy manido. Pero bueno, como decía Jeremías, yo creo que el Señor me llamó desde el vientre de mi madre aunque yo me resistiera a ello y la vida me fuera llevando de acá para allá. Lo que es verdad es que la felicidad la logré cuando me confié en el Señor y dejé que fuera Él el que guiara mi vida.

A título de sana curiosidad, relátenos un día cualquiera de la vida del Vicario Episcopal.

Pues de momento haciendo mudanza y arreglando papeles. Pero cuando empiece el ritmo normal será una jornada intensa. Grosso modo: Oración por la mañana y misa; estudio y despacho; clases en la universidad; actividades pastorales en las dos parroquias y misa de nuevo. Un horario completito, ¿verdad?