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UGT analiza el proceso negociador del convenio colectivo en Promesa y felicita a sus gestores
Entre ellos Ricardo Ruiz y Dionisio Muñoz
Publicada en MeliYa el 2 de febrero de 2006
Redacción
El pasado 17 de enero se firmó el Segundo Convenio Colectivo de la mercantil autonómica “Proyecto Melilla, S.A”. Esta empresa pública, siendo la primera constituida en el seno de nuestra corporación local (por aquél entonces Ayuntamiento de Melilla) -año 1990-, ha sido “sin embargo la última en alcanzar un marco de regulación de condiciones laborales equiparable a la propia Ciudad Autónoma y al resto de organismos de idéntica fórmula jurídica que dependen de ella (INMUSA, ENVISMESA)”, señala UGT Melilla
Sería complicado realizar ahora un repaso de las causas que han motivado la circunstancia referida, pero sí “nos gustaría hacer una breve mención de algunos hechos y contingencias que han determinado la evolución de nuestra acción sindical en PROMESA”.
Fue ese “programa” denominado “Pacto Territorial por el Empleo” (año 1999) el que incrementó la plantilla de la sociedad hasta hacer imperativo la celebración de las primeras elecciones sindicales. A la postre, el “Pacto”, era una “iniciativa de la Unión Europea destinada a consolidar un presupuesto axiomático, básico y fundamental en cualquier planificación de desarrollo local: el consenso de todos los agentes sociales implicados en los procesos de desarrollo económico de un determinado territorio”.
En el plano de los hechos, aquella superestructura, ese foro de concertación social, “se convirtió en un departamento más de PROMESA, por lo que las decisiones adoptadas por el conjunto de administraciones y agentes sociales que lo componían (teóricamente líneas directrices que debían marcar las políticas a seguir) habrían de ratificarse, aprobarse o no, por el Consejo de Administración de la Sociedad Instrumental”.
No obstante, “en lo que a nosotros se refiere, los obstáculos empezaban con la convocatoria de las primeras elecciones sindicales, que produjeron –sin duda- el proceso mas impugnado, plagado de denuncias, laudos y procesos judiciales (se tuvo que llegar al Supremo) de todas las empresas públicas y privadas de nuestra ciudad”.
Resulta obvio que “llevábamos razón, pero no merecía la pena –a nuestro criterio- tanto empeño y tantos recursos para afinar la punta a un lápiz con el que se comenzaba a escribir desde el primer momento y sin más cortapisas en el resto de Sociedades públicas dependientes de la Ciudad”.
Tormenta de problemas Posteriormente “tuvimos que afrontar una tormenta de problemas como la comparecencia pública de los trabajadores del “Pacto” exigiendo de PROMESA el desbloqueo del programa; la lucha por la estabilidad laboral de la plantilla y algunas cuestiones más que sería largo explicar. Al fin vino el cierre y liquidación del programa, también una latencia temporal de sus propósitos, presupuestos y, por descontado, la situación de paro de toda su plantilla”.
De la negociación del Primer Convenio Colectivo, sólo decir que fue “exclusivamente el esfuerzo realizado para constituir por primera vez una representación de los trabajadores, lo que posibilitó la apertura de negociaciones y la consecución de ese primer marco de regulación, lejos todavía de la Ciudad Autónoma, pero ahí estaba”.
Actualmente, el segundo Convenio de PROMESA “nos equipara a la Ciudad Autónoma, se ha negociado con toda normalidad y en un ambiente de colaboración, pero también, en el otro plano, se ha establecido la dependencia orgánica de esta sociedad respecto de la Consejería de Economía y se han creado varios órganos que dan participación a los Agentes Sociales en las políticas activas de empleo y desarrollo económico en general”.
También sabe UGT que “muchos de los trabajadores de aquel “Pacto Territorial” han encontrado acomodo laboral, con ejemplos notables como la hoy gerente de “Proyecto Melilla” una de sus responsables o el que fuese su director, Iñaki Gaztelumendi Doejo, actualmente director gerente de la empresa de promoción turística del Ayuntamiento de Santiago de Compostela”.
Por tanto, “nuestra satisfacción es definitiva. Nosotros también pensamos que ha llegado la hora de pasar página y concentrar todo el interés en trabajar por la colaboración y el logro de los fines de nuestro objeto social... Es necesario, pues, pensar en positivo”.
En último lugar, “sería injusto terminar este comunicado sin agradecer el apoyo recibido de la Unión General de Trabajadores y de su secretario general Ricardo Ruiz Varea que ha actuado como asesor durante esta última negociación. También una especial referencia a Dionisio Muñoz Pérez quién, primero como secretario general de la Federación de Servicios Públicos y después, con igual interés, desde la Secretaría General de la Unión, nos prestó su apoyo constante y su asesoramiento. Por supuesto, a todos los trabajadores que estuvieron con nosotros durante tantos años y a los miembros de ese primer Comité de Empresa que tuvimos la desgracia de perder al extinguirse el programa del que dependían”.