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Tiene 21 años, es melillense y camina hacia la licenciatura en Historia
Con una digital en bandolera, nace un testaferro de la mejor imagen, Berenguer
No se propone fotografiar pero lleva siempre el arma en la pistolera, como John Wayne en 'La Diligencia', de otro John, el señor Ford, por si las moscas.
Publicada en MeliYa el 14 de febrero de 2007
Nace un fotógrafo con creatividad, Salva Berenguer, melillense, 21 años, hijo y hermano de comunicadores y de fino olfato para la instantánea. Capta el momento y lo enriquece; traslada su retina a la digital, las une de forma indisoluble y consigue escenas como las que mostramos en este reportaje.
Poco sabe de fotografía porque estudia Historia y dedica gran parte de su tiempo libre a las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en Melilla y en Chafarinas. Pero siempre lleva su cámara en la mochila. No se propone fotografiar pero lleva siempre el arma en la pistolera, como John Wayne en 'La Diligencia', de otro John, el señor Ford, por si las moscas.
Las moscas derivan en un trabajo más que interesante que recoge a lo largo de sus traslados a terreno insular o peninsular. “Veo algo de lejos, me lo imagino en la digital y tiro la foto?. Esa filosofía nunca falla, sobre todo si se domina la máquina, se interpreta el punto de mira y se tiene la firmeza de disparar a gusto.
Nos ha prestado algunos -pocos- de sus trabajos. Son diáfanos, fieles a la realidad, coloristas. Berenguer tiene una fotocopia en sus ojos y ajusta el tóner con precisión.
Su próximo proyecto es abandonar la digital y poner en valor a las grandes máquinas fotográficas que, por mor de la modernidad, combinan digitalismo y tradición, las 'reflex' de toda la vida.
Es capaz de interpretar columnas de los antiguos gobernadores de la Bética, allá en Santiponce (Itálica), momentos vividos en el archipiélago de Chafarinas o incluso rincones de su Melilla natal.
Su arma siempre está cargada -como el pistolón del capitán Alatriste de Pérez Reverte- para hacer fuego cuando la estética le deslumbre de un fogonazo.
Bienvenido al club, señor Berenguer. Bienvenido a la reunión de comunicadores literarios y gráficos que han -hemos- de contar el día a día de nuestra hermosa tierra y siga regalándonos instantáneas tan hermosas como éstas que tenemos el placer de publicarle.