Opinión
Lo que podremos decirle a nuestros hijos
Publicada en InfoMelilla el 16 de noviembre de 2007
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Como melillense, y aunque ya han pasado unos días, es difícil explicar con palabras la emoción que sentí paseando por la Plaza de España y las calles aledañas mientras esperaba junto con mi familia la llegada de sus Majestades los Reyes, y no porque falten palabras en nuestro rico idioma, sino porque ninguna parece la justa y acertada para expresarla.
Los de mi generación (los que ya estamos cerca de los 40) y algo mayores, criados con el “rock” y con el “pop”, recordarán la canción del grupo Seguridad Social que dice “pues las palabras se quedan cortas para decir todo lo que siento”. Un sentimiento parecido se leía en las miles de caras que esperábamos a los Reyes, y se desbordó cuando estos llegaron.
Los que nacimos prácticamente en la transición, hemos tenido la suerte de crecer sintiendo que Monarquía puede ser, y en España, de hecho, es, sinónimo de Democracia y de Modernidad. Y hemos crecido reconociendo en el Rey Don Juan Carlos a la figura clave de ese momento histórico en el que los españoles reconquistamos nuestras libertades, y que ha permitido que muchos de nosotros no hayamos tenido que vivir en un país sometido a una dictadura.
En Melilla, además, muchos hemos crecido esperando que el Rey, al que tanto admiramos, visitara nuestra ciudad, siempre bajo la mirada algo escéptica de nuestros mayores, que aún compartiendo nuestros deseos, parecía decir, “no se si eso lo verán tus ojos”.
Por eso, el pasado martes la visita de los Reyes fue una fiesta en la que los melillenses de todas las edades compartimos la alegría por la realización de un anhelo que muchos creían imposible.
Una visita que, sin lugar a dudas, tuvo su prólogo el 31 de enero de 2006 cuando José Luís Rodríguez Zapatero llegaba a Melilla en viaje oficial como Presidente del Gobierno de España, rompiendo otro “tabú”, otra barrera que algunos querían hacernos creer que era infranqueable.
Paseando por Melilla, el pasado martes podían verse a gran cantidad de niños de corta edad, que como mi hijo, agitaban sus banderas y participaban de la alegría colectiva sin enterarse del todo del momento histórico que estaban viviendo.
A ellos, podremos decirles que Don Juan Carlos fue el Rey que abrió la puerta para que la democracia llegara a España, el Rey que ratificó nuestra Constitución, que se mantuvo en su puesto defendiendo esa democracia recién estrenada, cuando el 23 de febrero de 1981 algunos quisieron arrebatarnos nuestra Libertad. Y como melillenses podremos decirles, además, con orgullo, que fue el Rey que visitó Melilla por primera vez desde que España empezó su andadura democrática.
Yo, al mío, le diré además, que esa visita fue posible gracias a José Luís Rodríguez Zapatero, un Presidente del Gobierno de España que hizo bien su trabajo.
Gregorio Escobar Marcos