Local
En la actualidad cuentan con unos 66 años
Los alumnos de la Promoción 1956-57 del Colegio La Salle El Carmen celebrarán sus bodas de oro con sus vidas laborales certificadas
Aquella promoción la formaron 42 alumnos que convivieron en las aulas del colegio durante diez años desde Párvulos a Sexto de Bachillerato y en 1957 empezaron sus estudios superiores.
Publicada en InfoMelilla el 25 de febrero de 2007
Rafael Imbroda Puerto
Próximamente los alumnos del Colegio La Salle de la Promoción que acabó sus estudios de Bachillerato el curso 1956-57 celebrarán las bodas de oro de su salida del centro.
Los niños de entonces hoy son hombres que han terminado su vida laboral después de desarrollar su trabajo casi 45 años.
Aquella promoción la formaron 42 alumnos que convivieron en las aulas del colegio durante diez años desde Párvulos a Sexto de Bachillerato y en 1957 empezaron sus estudios superiores para luego ejercer como peritos, militares, ejecutivos, profesores, abogados o comerciantes.
Hoy se encuentran repartidos por toda la geografía española y la nostalgia y la tranquilidad que reporta el descanso jubilar les ha hecho pensar en reunirse de nuevo después de 50 años.
Partiendo de los cinco componentes que aún viven en Melilla se ha ido tejiendo una tela de araña a través de e-mail y teléfono hasta conseguir localizar a todos ellos menos a uno.
Inmediatamente se han producido reuniones espontáneas en Madrid, Sevilla, Granada y Málaga como preludio de lo que será la reunión general en Melilla los días 8,9 y 10 del próximo junio.
La Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio La Salle (entonces Nuestra Señora del Carmen) y la dirección del Colegio acogerán a este grupo de nostálgicos “jóvenes maduros” que quieren revivir sus andanzas escolares.
Ya no estarán ni el molino de viento, ni la campana, ni el patio del frontón, ni los hermanos de entonces pero seguirá perviviendo entre sus muros el espíritu lasaliano que formó y educó a aquellos niños.
La Ciudad Autónoma también acogerá a que grupo que vuelve a la ciudad que les vio nacer hace 66 años. Recorrerán sus calles, subirán a Melilla la Vieja y recordarán las giras al río Nano, a Yasinen, a Tauima y Uixan y sobre todo la subida a los pinos de Rostrogordo en las tardes de los jueves, en las que bromeaban con el nombre del bar que a mitad de la cuesta se llamaba “Aquí me quedo”.
Durante su estancia en Melilla recibirán de nuevo la insignia de Antiguo Alumno y recordarán a aquellos compañeros que la vida les jugó una mala pasada y no podrán disfrutar de estos momentos felices.