Opinión

Razones para la no reducción de las Fuerzas Armadas en Melilla II

Publicada en InfoMelilla el 24 de julio de 2007

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Antonio Gutiérrez Molina, no del portal.

Antonio Gutiérrez Molina

Decía en mi anterior artículo que me ocuparía de las razones que me parecían oportunas señalar para que no se llevara a cabo la reducción de los efectivos de nuestra guarnición militar, en lo que afecta a la repercusión de política de personal.

Me interesa señalar que este aspecto es el que menos importancia o inquietud suscita entre los mandos y tropa de nuestras Fuerzas Armadas. En efecto; el militar está acostumbrado a estar permanentemente disponible para encarar con disciplina y espíritu de servicio cuantos cambios de destinos o ubicación exijan su dedicación a los Ejércitos. Por eso digo que este es un aspecto secundario.

Demostrarían conocer muy poco a los profesionales de nuestras Fuerzas Armadas quienes esgrimiesen como único argumento de oposición a la disminución de nuestros efectivos militares, el traslado de los mandos o tropas fuera de nuestra ciudad.

En cualquier caso -siempre basado en conjeturas, porque el Ministro no informa, obvia al parlamento, y retrasa informes-, la “posible” reestructuración de las Fuerzas Armadas, afectaría a los denominados “empleos superiores”. Naturalmente, el oscurantismo del Ministro, no facilita nada la labor parlamentaria de colaborar en la necesaria “cultura de la Defensa”, para explicar lo que atañe a todos los aspectos de nuestras Fuerzas Armadas. Por eso y no por otra cosa, instamos al Gobierno a que enviara cuanto antes el Plan de Transición al Congreso y a que no se amparara en la consabida excusa de que “ todo lo que hay hasta ahora son borradores”.

Yo creo que hay una razón de más importancia que todo lo que sea referido a “ política de personal”. Para ello me baso en razones de mero “pragmatismo”. Estas razones no las extraigo solamente de lo que yo pueda pensar. Son razones que configuran -y que comparto- la teoría militar del actual JEMAD.

En efecto; el General de Ejército Sanz Roldán dijo hace tiempo, cuando era Subdirector General de Planes y Relaciones Internacionales de la DIGENPOL, en una ponencia sobre “ Los conflictos Asimétricos”, que pronunció en el XI Curso Internacional de Defensa (Jaca 22-26 de septiembre de 2003) , “que los militares debemos ser capaces de explicar a la sociedad lo que hacemos y por qué lo hacemos”. Nunca ha visto escrita una teoría militar o de cultura de la Defensa más plena de sentido común.

Esto ya se recogía en la Directiva de Defensa Nacional del año 2000 y era un elemento valiosísimo para que los altos mandos militares hablaran en foros conjuntos con instituciones como la Universidad, y que todas acogieran las enseñanzas de mandos militares de reconocido prestigio como es el caso del actual JEMAD.

Con independencia de lo anterior está la razón del “pragmatismo”. El pragmatismo es una gran virtud en todos los órdenes de la vida, de la ciencia, del conocimiento general.

Quién no es pragmático, pierde una gran ocasión de exponer no sólo puntos de vista, sino teorías generales del conocimiento. También de esta virtud hizo elogio el actual JEMAD en aquella conferencia, afirmando que “el pragmatismo lo tengo ya muy arraigado”.

Pues bien. Ninguna razón más sólida que está del pragmatismo. El razonamiento equilibrado de no tratar iguales a los que por esencia no lo son. Melilla, no es igual que Gerona o Lugo desde el punto de vista geoestratégico, o de Seguridad o de importancia militar. No es, quiero que se me entienda, una diferencia que prime ventajas o sinecuras. De ninguna manera. Es la diferencia que marca la historia, el decurso de los acontecimientos, la conformación como ciudad, el entronque con los distintos estamentos sociales, la relación con las Fuerzas Armadas, la repercusión de éstas en la vida económica de la ciudad.

A esa diferencia, a este conglomerado de elementos distintivos me estoy refiriendo. A ellos acudo cuando hago elogio del “pragmatismo”, aspecto con el que coincido con el General de Ejército Sanz Roldán.

A mi criterio no se originaría ningún “agravio” al conjunto de la teoría que el Ministerio piensa aplicar, si, por aplicación pragmática, se valorara ejercer con cautela la reagrupación de tropas, los criterios de organización de la Legión y los aspectos relativos a la disminución de efectivos.

Por eso, comparto la teoría del “pragmatismo” del general Sanz Roldán cuando nos habla y escribe sobre los “conflictos asimétricos” y la hago mía para expresar mis recelos ante una “posible” reducción de efectivos militares en nuestra ciudad.

Por Antonio Gutiérrez Molina. Secretario Segundo de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados.