Opinión
Adiós, Sr. Murillo, adiós
Publicada en InfoMelilla el 22 de junio de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Parece que una etapa ¡por fin! llega a término. Una etapa caracterizada por un difícil logro, el de poner de acuerdo a todos los estamentos del sistema educativo… haciendo bueno el otro vendrá… por alto que algunos hubieran dejado el listón hace años. Una etapa que calificativos como infame, desdichada, malhadada, nefasta … a duras penas la definen. La etapa del cinismo o la traición a los propios principios. Aquellos principios de compañerismo, de receptividad a las ideas y propuestas y colaboración con todos de los primeros días. Esos principios que pronto, muy pronto, quedaron en vacías palabras que hicieron deslizarse la piel de cordero. Termina la etapa del paso sin transición del rendido a tus pies –a elementos ajenos a los servicios técnicos de la Dirección Provincial- y contigo pan y cebolla al toma tu foto y devuélveme el rosario… del brusco abandono de la confianza en los funcionarios y funcionarias de nuestra ciudad, del paso a cualquiera de fuera es mejor. Termina una etapa presidida por la mentira ¿compulsiva?, la que queda registrada en las hemerotecas; la del acuerdo de todos en temas como el calendario escolar y la imposición para Ceuta y Melilla desde Madrid que no lo fue para Ceuta; la de las declaradas felicitaciones de todos recibidas por esta o aquella medida; la de los principios de curso sin problema alguno, con todo el profesorado en sus centros, salvo pequeños flecos de 70 u 80 docentes; la de la inminente construcción en el antiguo mercado -¿cuántos conservatorios, centros de adultos o escuelas de idiomas tenemos ya en Melilla?-; la de las ratios de 16,5 alumnos por profesor en las cuentas del Gran Capitán; las de … Termina la etapa de la reacción vehemente, del rebote, del que se mueva no sale en la foto, del aquí no hay más opinión que la mía, del a mí no me contradice nadie, del se van a enterar, del por menos de eso he abierto expedientes… del qué sabe nadie. Termina la etapa de la verdad escuece. Termina la etapa del “gatillo fácil”, del gastar el dinero de los contribuyentes en idas y venidas de inspectores de servicios, en cientos y cientos de folios en incomprensibles y absurdos expedientes que, eso sí, tras hacer pasar inmerecidos malos tragos a los compañeros y compañeras, demuestran quién es quién. Termina la etapa de la sospecha por defecto, del ejecutor bajo sospecha fundada… la etapa del “piensa el ladrón…”, la etapa del cazador cazado. Termina la etapa de la amenaza velada o directa, del amedrentamiento inmerecido a los compañeros y compañeras, de los claustros que no son claustros… Termina la etapa del escamoteo de la información a según quién, de las reprimendas y las regañinas del Defensor del Pueblo, de la negación pública de lo evidente en escritos de esta institución. Termina la etapa del sólo hay un modo de hacer y de ver las cosas. Termina la etapa del algo bueno hizo: irse. Adiós, Sr. Murillo, adiós. O mejor, hasta nunca.
El Secretariado de SATE-STEs