Opinión
Aquí tampoco - los vecinos y el problema del botellón
Publicada en InfoMelilla el 4 de agosto de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
El inminente traslado de la feria desde el Parque Hernández hasta la plaza multifuncional de San Lorenzo, construida ex profeso para ello, demuestra ser un error que tendrá graves consecuencias para sus responsables si no rectifican a tiempo. Si miramos a nuestro alrededor, hoy en día, los recintos feriales de las principales ciudades andaluzas, se ubican en el extrarradio para no molestar a sus vecinos. La Feria de Córdoba, por ejemplo, se celebraba en las calles, las protestas de los vecinos, los destrozos que sufrían las calles por donde discurría, hicieron que unas autoridades responsables, respetuosas con la legislación vigente y los derechos humanos, habilitaran unas zonas, no residenciales, para su celebración. La zona de San Lorenzo ya es una de las zonas más castigadas por el fenómeno del “botellón”, una práctica que se traduce en un sinfín de molestias derivadas del ruido, o de los actos vandálicos en portales, vehículos, jardines o mobiliario urbano, además del reguero de basura que deja tras de sí. Ahora habrá que sumarle el ruido insoportable que generará la feria para todos los vecinos del entorno, durante 9 días y 9 noches seguidos. La Organización Mundial de la Salud, entre otros organismos, considera que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud a corto plazo. Desde trastornos puramente fisiológicos, como la perdida progresiva de audición, hasta los psicológicos, al producir una irritación y un cansancio que provocan disfunciones en la vida cotidiana. Recientemente el Tribunal Supremo ha condenado al Ayuntamiento de Vélez-Málaga a pagar 4,5 millones de euros, por los perjuicios causados a 18 familias, al permitir la contaminación acústica donde viven los vecinos afectados. Se trata de la cantidad más alta que un Ayuntamiento ha pagado nunca en España por este tipo de perjuicios. Esta sentencia, contra la que no cabe recurso, sienta jurisprudencia para casos similares. Posiblemente las indemnizaciones no serán pagadas por todos los ciudadanos mediante sus impuestos, sino que se van a pedir responsabilidades patrimoniales por la vía penal a los dirigentes políticos por la negligencia en sus cargos. El código penal castiga por igual, con penas desde 6 meses a 4 años, tanto a los que realicen emisiones de ruidos que ocasionen riesgo de grave perjuicio para la salud como a las autoridades o funcionarios que silenciaren las infracciones cometidas en esta materia. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y de Estrasburgo defienden también la inviolabilidad del domicilio y el derecho al descanso nocturno. Ya se ha denunciado, en los medios de comunicación y ante las Consejerías de Medio Ambiente y de Seguridad Ciudadana, la insoportable agresión acústica que padece esta zona, así que el Ayuntamiento de Melilla no podrá fingir sorpresa cuando se reclame ante la Justicia. Habría que encontrar el camino para una solución aceptable donde la diversión y el descanso sean verdaderamente compatibles. El gobierno local debe actuar para impedir que se atente contra la salud y la convivencia, mediante una labor de vigilancia, que debe ejercer la Policía Municipal. Se trata de que no haga dejación de sus funciones, como ocurre ahora, cuando el furgón policial “pasa de largo” por la calle Guardia Civil Antonio Molina, donde tiene lugar el botellón (indignante manera de honrar la memoria del joven melillense, que entregó su vida por hacer cumplir la Ley). Las medidas impuestas pueden resultar impopulares y pueden tener un coste electoral pero, como proclama la Constitución, la Administración debe servir con objetividad los intereses generales. No se trata de ejercer una represión policial, sino de denunciar una y otra vez las infracciones, incomodar y disuadir sin tregua a las personas en sus comportamientos irrespetuosos. Por otro lado, se debe trabajar en la búsqueda de un nuevo y definitivo alojamiento para la feria, desde la redacción del próximo Plan General de Ordenación Urbana de Melilla, debe de encontrarse una alternativa para crear un gran recinto ferial y zona de ocio sin molestias para los vecinos. A casi todos nos gusta la feria, pero la Feria de Melilla no pierde nada de su folklore, ni de su expresión popular, ni de su importancia económica o turística, si se situara fuera del casco urbano donde no vive nadie.
Video remitido por los vecinos
VECINOS INSOMNES DE SAN LORENZO