Opinión
Compromiso de solidaridad
Publicada en InfoMelilla el 1 de mayo de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Un año más conmemoramos el Día de la Clase Trabajadora, la jornada en la que mujeres y hombres recordamos los miles de compañeros y compañeras que en todo el mundo han sido y son perseguidos, encarcelados y asesinados por defender los derechos laborales, la libertad, la justicia y la solidaridad. Es una jornada de conmemoración pero también de reivindicación. La distribución de la riqueza a nivel mundial es injusta. La lucha de los poderosos para acaparar recursos en detrimento de las sociedades más pobres es feroz. Los derechos humanos se conculcan con menos escrúpulos y los conflictos armados, hoy como ayer, sirven para consolidar posiciones de poder mientras las mujeres y los hombres sufren sus consecuencias. La prevalencia de los poderes económicos globales sobre los derechos democráticos es mayor. Se ha consolidado un capitalismo internacional que permite la libre circulación de capitales pero que restringe la movilidad de las personas, y se ha creado una suerte de orden mundial en el que las trabajadoras y los trabajadores competimos por un mercado de trabajo restringido y dirigido por un poder económico difícil de identificar que a menudo utiliza los gobiernos. En este contexto, nuestra lucha, aún siendo local, forma parte de un proceso de liberación que hemos de alimentar y extender para recorrer el camino hacia otro mundo posible y necesario. La realidad descrita se manifiesta también en nuestro entorno inmediato, porque la supuesta bondad de las cifras macroeconómicas no oculta la carestía que agobia a millones de trabajadoras y trabajadores. La privatización y el desmantelamiento del sector público en beneficio de intereses privados deja a la ciudadanía indefensa ante las operaciones especulativas que ponen en peligro servicios básicos. Pero la deriva privatizadora amenaza seriamente la educación y la sanidad. Nos acercamos a un modelo social en el que la pobreza conduce a la exclusión y en el que sólo se accede al servicio público si proporciona beneficios y es rentable y eficiente, en términos del sistema capitalista. La generalización de prácticas especulativas, como la subcontratación de empresas, la externalización de producción y servicios o la precariedad laboral en su sentido más amplio, supone la consolidación de un mercado laboral marcado por la inseguridad y la inestabilidad y en el que los primeros damnificados son las mujeres, los jóvenes y las personas inmigrantes. Conviene recordar que estas últimas, además, son injustamente criminalizadas desde determinados sectores. La lucha por la creación de puestos de trabajo estables, saludables y bien retribuidos y la eliminación de la discriminación salarial que afecta a las mujeres frente a los hombres son básicas en nuestra lucha reivindicativa. Sólo así será posible una sociedad sólida y democrática. Ahora, cuando nos anuncian tiempos de crisis quienes se benefician toda su vida del esfuerzo de quienes trabajamos día a día para hacer frente al pago de la hipoteca o el alquiler, les exigimos su responsabilidad en la gestación de la crisis. No es momento de competir entre las trabajadoras y los trabajadores por los restos. Todo lo contrario, exigimos solidariamente un esfuerzo que abarque a todos los sectores de la sociedad, y no sólo a la clase trabajadora. A las administraciones del Estado corresponde garantizar los derechos básicos de la ciudadanía y desplegar una política de apoyo a los grupos más desfavorecidas, aumentar la inversión pública, mejorar las coberturas de protección, promover reemplazos generacionales y, en definitiva, hacer realidad los derechos sociales reconocidos en la Constitución. En este Primero de Mayo recordamos especialmente a las mujeres asesinadas por la violencia machista, fruto de una estructura social injusta que castiga el afán de liberación y la voluntad transformadora. Todas y todos juntos nos reconocemos y exigimos un orden social más justo, libre y solidario. La jornada del 1 de Mayo es una conmemoración, un día de reivindicación y también de fiesta solidaria de las trabajadoras y los trabajadores. Como es habitual, SATE-STEs organizará un acto el viernes posterior al puente laboral, el 9 de mayo, a partir de las 23 h. en el Patio de Naranjos de la Escuela de Artes de Melilla.
SATE-STEs