Opinión
La historia de nunca acabar de las cancelaciones de vuelos por falta de visibilidad
Publicada en InfoMelilla el 18 de marzo de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Otra vez, los pasados viernes y sábado, hemos vuelto a sufrir los melillenses la carencia de infraestructuras que, para una ciudad como la nuestra, son básicas para el normal desarrollo de la vida. Me refiero a las cancelaciones de vuelos que, por culpa de la escasa visibilidad a consecuencia de las nubes, vivimos en dichos días.
El vuelo Málaga-Melilla de las tres de la tarde y el siguiente, el de las cinco, del pasado viernes se volvían al llegar a nuestra ciudad y comprobar que, con el techo de nubes existente, era imposible realizar el aterrizaje. ¿Se imaginan que eso ocurriese en los aeropuertos de Londres o de Ámsterdam, donde la bruma y la niebla son diarias? ¿A que no? Claro que no. Un Boeing 747 aterriza en la larga pista de Gatwick, en Londres, sin ver el suelo, con su ILS (instrumental landing system) o sistema de aproximación por instrumentos.
*“Funcionamiento del ILS El ILS de categoría II/III es un sofisticado sistema que emite señales radioeléctricas a los aviones para permitirles tomar tierra, dándoles información totalmente fiable, sin visibilidad vertical por causa de niebla o nubes bajas y con tan sólo doscientos metros de visibilidad horizontal. Gracias al nuevo ILS los aviones que estén equipados con la tecnología necesaria y con la tripulación entrenada para realizar operaciones en CAT II/III podrán aterrizar en el Aeropuerto [...] en condiciones climatológicas adversas, dentro de los límites de visibilidad que permite el sistema. Ello evitará desvíos a otros aeropuertos y que las compañías se vean obligadas a cancelar vuelos por niebla, bruma o nubes bajas. El ILS está formado por dos subsistemas (localizador y senda de descenso), que permiten conocer la situación de la aeronave en plano horizontal, elevación y distancia, respecto de una trayectoria ideal de aproximación final al aeropuerto. El localizador es el principal componente del ILS y su misión consiste en proporcionar a la aeronave una “guía de alineación” de su situación en el plano horizontal respecto de un plano vertical que contiene el eje de la pista de aterrizaje. (extractado de www.La-Moncloa.es; referencia del consejo de Ministros, viernes 26.mayo.2006)”*
Este sistema, que poseen el 95% de los aeropuertos españoles, nos permitiría a los melillenses y a quienes nos visitan, tener unas mínimas garantías de regresar a la Ciudad o de salir de ella cuando quisiéramos. Este sistema lo tienen aeropuertos como el de Logroño o Valladolid. En cifras, Melilla registró en febrero 25.124 pasajeros; Valladolid, 28.592; y Logroño, 3.965 pasajeros. Viendo estas cifras y comparando dichas ciudades con Melilla, no se puede menos que reconocer que la importancia del aeropuerto para nuestra ciudad es mucho mayor que para un riojano o vallisoletano pues, tanto Logroño como Valladolid, tienen autovías, autobuses y trenes y, salvo que les caiga una tremenda nevada, tienen asegurado el derecho a circular por el territorio español, derecho que, no lo olvidemos, se consagra en el artículo 19 de la Constitución Española como un derecho fundamental, que vincula a todos los poderes públicos, los cuales tienen la obligación de remover todos los obstáculos que impidan el normal ejercicio de dichos derechos. Los melillenses, sin embargo, el ejercicio de este derecho lo tenemos injustamente limitado pues depende, demasiados días al año, de la climatología.
Habrá quien diga que contra la climatología no puede hacerse nada, sin embargo, no es el caso cuando lo único que hay son nubes o brumas pues, con el simple uso del sistema de aproximación mencionado, todas estas cancelaciones de vuelos no tendrían que producirse. No sé si será por motivos económicos (desconozco el valor del sistema en cuestión, pero podemos pedir presupuesto o hacer una suscripción popular) o si será, simplemente, por la desidia característica de nuestra Melilla, sus gobernantes y su población, acostumbrados, como estamos, a depender de los elementos y a quejarnos en las tertulias de bar. El hecho es que los pasajeros de los vuelos del viernes, algunos, como yo, que veníamos del médico, otros que regresaban a sus trabajos, que venían a una boda o a las últimas horas de vida de un familiar moribundo, nos vimos literalmente “tirados” en Málaga, teniendo que hacer más de dos horas de cola, de pie, en el aeropuerto, para que nos dieran un bono para el hotel y una plaza en algún vuelo del día siguiente, día, por lo demás, complicado por el inicio de las vacaciones de Semana Santa.
Ahora que iniciamos una nueva legislatura es el momento para que la Administración ponga remedio a la situación, para garantizar la libre circulación de los españoles dentro del territorio nacional. A ellos les recuerdo que, en dos mil uno, cuando ocurrió el segundo accidente de avión en las proximidades del aeropuerto de Málaga, en respuesta a la movilización ciudadana espontánea que se llevó a cabo en aquellos días, el Gobierno de entonces prometió la ampliación de la pista, la instalación de medios técnicos para permitir vuelos nocturnos y la instalación de medios técnicos para realizar las maniobras de aproximación. Al final sólo hicieron la pista, dirán que porque no les dio tiempo a lo demás, aunque otros pensarán, pensaremos, que fueron otros los motivos.
Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno central, ya veremos el juego que hacen, pero los melillenses necesitan soluciones para que sus vidas sean acordes a la realidad tecnológica del siglo XXI.
Hay otra alternativa..., alisar el Gurugú para que pasen las nubes, pero me parece que va a ser que no...
Adoración González Fernández