Opinión

La nueva Estación Marítima, el oscuro cuento de nunca acabar

Publicada en InfoMelilla el 26 de noviembre de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Vergüenza e indignación. Estas son las dos primeras palabras que me vienen a la cabeza hoy recordando el largo, tedioso y oscuro asunto de la nueva Estación Marítima de Melilla, un proyecto que, como todos los melillenses recordarán, comenzó su andadura en 2005 y que hoy, tres años después, continúa sin un final cierto. Y es que si hay algo que se puede sacar claro a estas alturas de la película es que, quieran o no reconocerlo los responsables del proyecto, dícese del sr. Arturo Esteban y del sr. José Luis Almazán, la Estación Marítima se ha convertido en un circo donde hasta crecen los enanos. Modificaciones del proyecto, ampliación del presupuesto, cambios de fechas y hasta cuatro inauguraciones es el palmarés de un proyecto que ha dado como resultado un edificio de enorme envergadura que, aunque reconozco que estéticamente mejora mucho con respecto al actual Puerto, está plagado de defectos estructurales que echan por tierra todas las expectativas que albergaban los melillenses de disponer de unas instalaciones más seguras para viajar a la península. Han sido cerca de 21 millones de euros pagados por todos los españoles, incluidos los melillenses sr. Almazán, los invertidos en una edificio que sólo a simple vista deja al descubierto fallos importantes como la falta de traba de los bloques de hormigón, desajustes derivados de errores de replanteo o el descuadre de juntas, y ello sin mencionar el ya ampliamente comentado asunto del aire acondicionado, colocado en el techo dando un aspecto anti-estético al lugar, del parking instalado en la primera planta que jamás podrá llegar a usarse o de las obras del Muelle Ribera II que no permiten el atraque de más de un barco al mismo tiempo en la nueva terminal. Numerosas irregularidades que han deslucido el proyecto y que lo han convertido en un monumento a la ineficacia y ejemplo de la pésima gestión de Arturo Esteban como presidente de la Autoridad Portuaria. ¿Y qué me dicen del circo de las inauguraciones? Hasta cuatro veces han acudido los responsables del proyecto a inaugurar el nuevo Puerto, la mayoría de ellas en fechas próximas a unas elecciones dejando claro así cual es el interés que les mueve. La primera de las inauguraciones, con la Estación Marítima aún sin concluir, se llevó a cabo por el sr. Mariano Rajoy en plena campaña de las elecciones autonómicas de 2007; la segunda se pretendía llevar a cabo durante la jornada de reflexión de los comicios de ese mismo año y, afortunadamente, en aquella ocasión fue abortada por la Junta Electoral con la Ley en la mano; la tercera de las inauguraciones, esta vez más pintoresca, tuvo como protagonistas a los Reyes Magos, que el día 5 de enero de este mismo año hacían su llegada a Melilla atracando en el nuevo Puerto y convirtiéndose en los primeros usuarios de esta obra faraónica; la última inauguración fue el pasado viernes y en esta ocasión, como en las anteriores, tampoco ha servido para permitir el atraque de barcos, ya que determinados problemas relacionados con la seguridad han retrasado el visto bueno que debe venir de la Delegación del Gobierno. Desde UPyD estamos cansados de pedir explicaciones sobre estos y otros muchos aspectos más de la obra y hasta ahora no hemos hallado respuesta alguna, lo que acrecienta nuestra idea de que algo oscuro se esconde detrás de este proyecto que, aunque ha dado como resultado una atractiva terminal portuaria, ha obrado la ridiculez más absoluta. Llegado este momento tan sólo nos queda confiar en el que el nuevo Puerto, una vez puesto en marcha, ofrezca una servicio mínimamente adecuado y seguro a los melillenses, ya que son ellos, sin lugar a dudas, los que más se lo merecen y a los que más está perjudicando la nefasta gestión de Arturo Esteban, a quien tan sólo nos resta pedir que deje de una vez por todas de comer a costa de los melillenses y regrese a su tierra natal. Aquí ya nadie le cree sr. Esteban.

Por Emilio Folgar, de la Coordinadora Territorial de UPyD en Melilla