Opinión

Melilla, la educación y el efecto Rosenthal III

Publicada en InfoMelilla el 19 de agosto de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de José Manuel Pérez Avilés, no del portal.

José Manuel Pérez Avilés

En la convicción de que el bienestar individual y el colectivo dependen de la educación que reciben los jóvenes, resulta imprescindible evitar la deserción y el fracaso escolar una vez conocidas sus causas.

Igualmente, para hacer efectiva una educación y una formación de calidad para todos los miembros de la sociedad melillense, para vivir una vida tolerable en igualdad de opciones y oportunidades, combinando calidad con equidad en la oferta educativa, para desarrollar las capacidades de los jóvenes, para renovar la cultura, para lograr el adecuado desarrollo humano y social, para fomentar la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales, es necesario luchar contra el fracaso escolar.

Del mismo modo, para promover la solidaridad y la libertad y evitar la discriminación, para lograr el objetivo de la cohesión social, para no abandonar esa faceta que olvidan, o pretenden olvidar, algunos de los que que se comprometieron con este objetivo en sus respectivos programas electorales, para realizar la imprescindible evaluación de los alumnos y la regulación de aprendizajes, lenguaje, comunicación y clima escolar en el aula, para mantener las relaciones familia-escuela, para obtener el éxito escolar, debemos dedicar la máxima asignación de tiempo, recursos humanos y materiales como los mejores instrumentos contra el fracaso escolar.

Para ser prácticos y efectivos es necesario procurar entendimiento y mutua colaboración en las relaciones institucionales entre la Consejería de Educación de la Ciudad Autónoma de Melilla y la Dirección Provincial del MEPSYD. Por esta razón pienso que las administraciones responsables estarán reestudiando e intercambiando informes en asuntos como los cambios de población producidos en los distintos barrios melillenses, los cambios estructurales y socioeconómicos, la pirámide de población, el número acceso y situación de los Centros Escolares, la demanda y sectorización por barrios de plazas escolares y la oferta correspondiente, la demanda de plazas escolares por centros y por cursos y la oferta correspondiente, la multiculturalidad, etc.

Esta colaboración interinstitucional es necesaria, también, para poder poner en práctica, programas, planes, actuaciones, objetivos, proyectos, transformaciones didácticas, propuestas, talleres, y nuevos Convenios de Colaboración no sólo para el Curso 2008/2009 sino para, al menos, los próximos cinco años y de aquí en adelante.

Al MEPSYD correspondería, a la vista de estos estudios e informes de necesidades, realizar esfuerzos para gestionar, atender y resolver los aumentos de plantillas de personal y la homologación de sus salarios con el resto de las CC. AA., la formación de los docentes, la puesta en práctica de nuevos y modernos modelos pedagógicos, ampliar la oferta de nuevas plazas escolares, crear y construir los necesarios nuevos Colegios y unidades escolares, realizar obras de reforma, reparación, ampliación y cuantas remodelaciones se precisen para lograr las necesarias mejoras de la calidad, equidad y eficiencia, las investigaciones, innovaciones y cambios ineludibles, y todo ello, con la efectiva dotación en los presupuestos generales del Estado de todos cuantos recursos humanos, financieros y económicos se precisen.

A la Consejería de Educación de la Ciudad Autónoma de Melilla, y al MEPSYD, recíprocamente, con vista a la educación y formación de los ciudadanos melillenses en una sociedad cada vez más impregnada por los conocimientos científicos y la tecnología, les compete apoyarse coherentemente en una nueva estrategia de enseñanza/aprendizaje de calidad como investigación, recabando la colaboración y recursos del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación. Con esta nueva estrategia se trataría de convertir la actividad de los alumnos incursos en fracaso escolar en un tratamiento de problemas con características semejantes a las de una investigación científica, favoreciendo, particularmente, el interés de los alumnos.

Modestamente creo que el trabajo de los hombres de ciencia, como cualquier otra actividad humana, no tiene lugar al margen de la sociedad en que viven. Se ve afectado, lógicamente, por los problemas y circunstancias del momento histórico, del mismo modo que su acción tiene una clara influencia sobre el medio físico y social en que se inserta. Señalar esto no es superfluo pues la idea de hacer ciencia no debe ser poco menos que encerrarse en una torre de marfil en el mundo de los libros, etc desconectando de la realidad. Se trataría de “hacer ciencia” en educación o en la enseñanza para erradicar el fracaso escolar y formar a ciudadanos.