Opinión
Provocador y torpe, “ilustre” cocinero de meros
Publicada en InfoMelilla el 23 de junio de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Aunque me consta que el real e ilustre cocinero de calderos, no lee mucho, le recomendaría este verano un poco de lectura básica de la historia de la Santa Inquisición, donde podrá comprobar que, aún habiendo pasado algunos siglos, aquellos episodios aún nos producen escalofríos. Se llevará una sorpresa al comprobar la similitud con los tiempos actuales, leerás como existían siniestros personajes que querían agradar tanto al que daba prebendas, que le escuchara el amo, que eran capaces de arremeter contra si mismos.
Entonces, ilustrado pescador de meros, se podían realizar toda clase de atropellos y tremendas barbaridades por no coincidir o pensar con aquellos a los que se les envidia, a los que nunca se les podía ganar con la razón. El odioso y peligroso tonto útil pretendía, para seguir manteniendo sus mentiras y atemorizar al pueblo, servir al que gobernaba bajo el yugo inquisidor, sin duda era más fácil, con sólo ladrar y salir a morder al que incomoda al jefe, estaban justificadas sus incompetencias y bajezas.
Parece que el reloj de la historia nos quiere jugar una mala pasada y parece detenerse en Melilla. Hemos visto con asombro en estos días, como se utiliza de forma retorcida la representación, aunque residual, de una organización, es asombroso como algunas mentes “iluminadas” y llenas de odio, utilizan de forma ilegítima la responsabilidad que le otorgó un pequeño grupo de trabajadores, y se intenta justificar lo injustificable y emiten ruidos innecesarios, provocadores, torpes, pero sobre todo equivocados. Los que se dicen sindicalistas y proceden de la derecha, acostumbrados a ser serviciales con el amo, están furiosos, descalifican y chillan porque piensa que les van a quitar de la finca si no ladran. Que no se preocupen, alguna sobra les repartirán.
Estos modernos Torquemadas, marujos del fútbol, de la España de calcetines sudados, chistosos cocinillas, ya no condenan a la hoguera, ni a las torturas físicas (que no psíquicas por los malos chistes del chiquito), pero si marcan estrategias para cambiar de tercio el debate, asumiendo el cuerpo a cuerpo, para proteger al amo.
Forma parte de la historia de nuestra ciudad, a tenor de lo que acontece con el comportamiento de determinados frikis, la persecución y el ataque contra determinadas organizaciones civiles progresistas, entre las que se encuentra de forma destacada UGT. Y de las acostumbradas declaraciones de estos chicos de derechas, nuevos ricos de barrio obrero, se desprende que no aceptan el papel que se concede a los sindicatos más representativos en la Constitución, y supone un insulto grave a la organización más antigua de la ciudad, primera fuerza sindical con diferencia y con el mayor número de afiliación entre las organizaciones sindicales y políticas de nuestra tierra. La no llamada al orden y a la cordura, por parte de personas que se suponen más responsables, provocará un duro enfrentamiento. ¡Una lástima! Sólo la inteligencia y el respeto institucional, dejando el odio personal y la envidia fuera, podrán cambiar esta situación, aunque será difícil porque “el del mero” habla como piensa.
En el legítimo derecho de exigir que se cumpla las leyes, la representación ganada por el trabajo, nadie va a callar a la UGT por hacer su trabajo, más de ciento veinte años de lucha contra la injusticia nos avalan, y, por supuesto, ningún rebuzno malsonante me hará callar a mí.
En fin, ya sabemos lo que decía Cela, “cuándo llega alguien a visitarnos, al primero que conocen es al tonto el pueblo”, y suele pasar, ¡conocieron al tonto del caldero de mero!
Ricardo Ruiz Varea