Opinión

Una experta en escurrir el bulto: la ministra de Fomento

Publicada en InfoMelilla el 1 de septiembre de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Yo creo que la ministra Magdalena Álvarez se equivocó de profesión, estoy seguro que vestida de luces y con montera hubiera esta más en su papel. En primer lugar, por su cerrado acento andaluz que hace que, para entenderla, se precise de un traductor especializado y, en segundo lugar, por su habilidad en esto de dar “largas cambiadas”, en cuyo arte no hay duda que se ha hecho una magnífica especialista. Claro que ya tiene una larga experiencia en la materia, como demostró sobradamente al salir airosa del apagón de Barcelona; de las calamidades del AVE en dicha ciudad y de la huelga salvaje producida en el aeropuerto de la Ciudad Condal,de la cual supo salir, aunque algo trompicada, escurriendo el bulto como si de una émula de El Juli se tratara.

No hay duda de que, la señora ministra, sabe nadar y guardar la ropa y tampoco ponemos en cuestión que detrás de ella tiene un hada madrina que se ocupa de ayudarla a sacar las castañas del fuego cuando están ardiendo, para que salga indemne del mal trago. Algunos dicen que es el señor Chávez, de Andalucía, que está tan contento de haberse librado de ella en el Gobierno andaluz, que se ha convertido en su perro guardián para evitar que, cualquier incidencia, se la pudiera devolver a su lado. Otros sostienen que tiene el apoyo incondicional del señor Zapatero, por aquello de que nuestro tozudo Presidente está empeñado en “mantenella y no menealla” y le bastó que fuera criticada, tachada de incompetente y recusada en el Gobern catalán y casi recusada en el Parlamento de la Nación, para emperrarse, contra viento y marea, en mantenerla en su puesto.

Claro que, usando de nuestra libertad de opinión y de un poco de sentido común, los ciudadanos de a pie podemos recelar de todo los que nos quiere hacer digerir la señora Álvarez. Y así es como no podemos menos de tener nuestros recelos, cuando con tanto énfasis nos anuncia que Aviación Civil había hecho 326 inspecciones a los aviones de Hispanair, entre el 1 de enero y el 20 de Agosto. Lo que no nos recordó, seguramente por un olvido, es el motivo para que las inspecciones las hagan desde una empresa paralela en la que trabajan pilotos retirados, y que el proyecto de puesta en marcha de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea esta durmiendo el sueño de los justos, encallado, según dicen, por falta de fondos. También hubiera sido interesante que nos dijeran por qué en España sólo hay dos Inspectores oficiales del Ministerio de Fomento, teóricos responsables de las operaciones de vuelo, tráfico aéreo y tripulantes y que, según propias confesiones, han sido arrinconados, sometidos a mobbing y objeto de expedientes de despido, porque, al parecer, no quisieron someterse a las presiones de la Administración cuando señalaron serias deficiencias en varias compañías aéreas.

A mi se me ocurre que algo debe fallar en el sistema, porque si, después de tantas inspecciones, tantas demostraciones de seguridad, tantas garantías para los pasajeros, llega un día y resulta que “paff” el avión se estrella y mueren 154 viajeros; como no sea que lo haya derribado un misil, resulta poco menos que imposible de comprender. No puedo ni pensar lo que hubiera ocurrido si no se hubieran hecho tantas comprobaciones ni aplicado tantos protocolos y normas de seguridad. ¿No será, señora ministra, que usted nos quiere convencer con números, palabras tajantes, argumentos con carácter de axiomáticos y demás zarandajas de que, en su ministerio, nadie es responsable de lo ocurrido? Puede que la Compañía Hispanair tenga los aviones anticuados pero se nos ha dicho, mil veces, que su mantenimiento es exquisito; puede que las inspecciones se realicen las veces que nos ha dicho pero ¿quién controla a los inspectores?, ¿sabemos si las inspecciones se llevan a cabo de acuerdo con los “protocolos” o si se hacen de forma rutinaria? ¿Qué hace el ministerio de Fomento para vigilar a quienes tienen la responsabilidad de velar por las vidas de los viajeros? Tengo la impresión de que, como decía mi padre en casos similares: “al final,el que acabará por tener la culpa de todo el desaguisado, será el botones”, que para este caso seguramente sería del pobre piloto.

Será muy aleccionador, y así espero que ocurra, cuando se de a conocer el resultado de la famosa Comisión de investigación. Esperemos que no acabe como aquella otra que se constituyó sobre los sucesos del 11-M en la que, cuando el transcurso de la misma empezó a disgustar al gobierno socialista, se procedió a darle carpetazo y se impidió que se llevaran a cabo las diligencias e interrogatorios propuestos por el PP. Resultado, se cerró en falso y, desde aquel momento, todo quedó en una nebulosa indescifrable. Me quedo con unas palabras de un señor que había perdido a tres miembros de su familia que renegó de los políticos y reclamó más información. En efecto, menos ruedas de prensa, menos caras de circunstancias, menos escenificación de duelo oficial, menos fingimientos y más claridad, más seriedad, más efectividad y más rapidez en la resolución y esclarecimiento de los hechos que han conducido a tan dramático accidente, que ha comportado la muerte de un número tan elevado de pasajeros y el dolor de los centenares o miles de familiares afectados por la catástrofe.

Miguel Massanet Bosch