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El informe del ICM descarta que los restos humanos del Cine Nacional pertenezcan a algún enterramiento y lanza dos hipótesis distintas

Asegura que podría tratarse de una persona que fue arrastrada por las aguas o de un soldado del siglo XVIII muerto en algún combate

Publicada en InfoMelilla el 19 de octubre de 2009

Carmen Gaona Sáez

Rafael Marín, consejero de Fomento
Rafael Marín, consejero de Fomento

El Instituto de Cultura Mediterránea (ICM), que ha sido el encargado de realizar el estudio arqueológico de los restos humanos hallados en los terrenos del Cine Nacional de Melilla, ha determinado que el hallazgo no pertenece a enterramiento alguno y que los restos, pertenecientes a una persona joven, datan de hace más de 100 años y podrían tratarse tanto de un soldado como de una persona que fuera arrastrada por el cauce del Río de Oro que antiguamente transitaba por la zona.

El informe del ICM, que ha sido hecho público hoy lunes por el consejero de Fomento, Rafael Marín, refleja cada uno de los pasos llevados a cabo en el análisis arqueológico tanto de los restos como de la zona en la que se encontraron y que, según el informe, estaba profundamente alterada como consecuencia de los trabajos previos a la primera cimentación del Cine Nacional de 1929.

En el apartado dedicado a los huesos humanos, el informe asegura que no se ha podido determinar la existencia de patologías o lesiones en el cadáver, así como tampoco el sexo de la persona al no contar con partes del cuerpo determinantes en estos casos. Lo que sí se ha podido afirmar es que la edad del cuerpo hallado era de entre 19 y 25 años en el momento de la muerte.

El cuerpo, continía el informe, se hallaba en la postura de cúbito supino aunque el brazo se encontraba en paralelo al tronco, y no cruzado sobre el pecho como suele ocurrir en los hallazgos de enterramientos. Además, el ICM considera significativo también el hecho de que los restos no estuvieran acompañados por objetos o instrumentos.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, sumado a la no existencia en la zona de alguna estructura que asemeje una fosa o cueva, el ICM asegura que no puede defender la idea de que se esté ante un enterramiento y apunta a otras dos hipótesis. La primera de ellas apunta a que el cuerpo pudo ser arrastrado por las arroyadas del cerro de Ataque Seco o por las crecidas del Río de Oro, quedando atrapado en el sedimento de la ribera, mientras que la segunda hipótesis apunta a que pudiera tratarse de un soldado del siglo XVIII muerto en algún combate y abandonado.

Esta última teoría es apoyada por las noticias que han llegado hasta nuestros días y que hablan de la aparición de restos humanos en la zona en cuestión durante las décadas anteriores. Además, el informe recuerda que ha de tenerse en cuenta que el Fuerte de San Miguel, que se ubicaba en la zona, soportó los dos grandes asedios del siglo XVIII, el de 1715 y el de 1774, por lo que asegurado así mismo que no sería extraño encontrar más restos humanos por la zona.

Con este informe, en opinión de Rafael Marín, queda zanjada la polémica suscitada a raíz del hallazgo de los restos y alimentada por los grupos de la oposición, y se retoman al cien por cien los trabajos que se vienen desarrollando en el Cine Nacional mientras que los restos hallados han sido llevados al Museo Arqueológico de Melilla.