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Florencia destino de Ciudad Romántica: Enamorados bajo el síndrome de Stendhal
Publicada en MeliYa el 13 de febrero de 2009
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La ciudad de Florencia capital de la Toscana cuyo símbolo es la Flor de Lis se ubica sobre un valle al noroeste de la región a orillas del Río Arno entre pequeñas colinas de olivares y viñedos. Florencia – cuna del Renacimiento italiano con genios tales como Miguel Angel, Donatello, Rafael, Giotto, Leonardo da Vinci , Dante o Maquiavelo -es prácticamente obra de una familia de banqueros –“Los Médicis” que durante tres siglos la enriquecieron. Las obras renacentistas y medievales hacen de esta ciudad una de las metas más fascinantes, románticas e interesantes del mundo para visitar en pareja. Tanta acumulación de belleza, exhuberancia y goce artístico experimentaron en el famoso autor francés Henri Marie Beyle –más conocido como Stendhal- sensaciones de vértigo, confusión e incluso alucinaciones- acaecidas en el año 1817 durante su visita a la Basílica de “Santa Croce”. En 1979 la psiquiatra italiana Graziella Magherini, observó y describió más de cien casos similares entre turistas y visitantes denominándolo como “El síndrome de Stendhal”, convertido desde ese momento como referente a la reacción romántica ante la acumulación de la belleza que ofrece la ciudad de Florencia. En ella existe una de las leyendas más sugestivas para los enamorados como son los candados del “Ponte Vecchio”, este Puente Viejo de origen medieval remodelado durante el Renacimiento es el más conocido y antiguo de la
ciudad. Muy concurrido por su numerosas tiendas, la imagen más llamativa es la aparición de un considerable número de candados. La leyenda cuenta que si una pareja cierra un candado en cualquier superficie del Puente y después arrojan la llave al río Arno su amor perdurará por siempre. La fuerza de orden florentina ha retirado muchos de estos candados del puente por lo que es usual verlos en las farolas del paseo de la ribera del río. En estos candados suelen grabar sus iniciales , llegando a convertirse en un ritual que han realizado miles de parejas de todo el mundo. Otra de las visitas obligadas es ascender los 463 escalones del “Duomo” hasta la cúpula de Brunelleschi para admirar la hermosa panorámica de la ciudad. Muchas más leyendas las describe el escritor e investigador Franco Ciarleglio como es la del jabalí de bronce situado en la plaza del Mercato del Porcelino, siendo la tradición acariciar el hocico del porco con el deseo de regresar nuevamente a Florencia. La extinción de la línea de la familia “Medici” y la ascensión en 1737 del Duque de Lorena -marido de Maria Teresa de Austria-, incluyó temporalmente la Toscana en territorio de la Corona Austríaca. Esta región se convertiría en una provincia del Reino de Italia en 1861 siendo su capital entre los años 1865 a 1871. El centro histórico de la ciudad fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1982 y actualmente está hermanada entre otras ciudades con la española de Valladolid y la marroquí de Fez. Con el cautivador recuerdo de la ciudad de Florencia y los deseos de volver a ella solo me resta manifestar que: “El amor es una cita en un lugar posiblemente maravilloso, con alguien que probablemente jamás conocerás”. Dedicado a Maria Luisa Stringa , la mujer con el corazón más joven de toda Italia y a todos nuestros amigos del Centro Unesco de Florencia.
Colaboración: Juanjo Florensa