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Adimel, fábrica de sueños.
De cómo ser niño diabético y vivir rodeado de felicidad
Conforme degustaban la merienda saludable, en la que no faltaron dulces, chocolates y todo tipo de alimentos, la bicicleta estática, la cinta y hasta los colchones de abdominales 'echaban humo'.
Publicada en MeliYa el 21 de febrero de 2010
La Asociación de Diabéticos de Melilla (Adimel) crece hasta el punto de prestar asistencia a más de 30 chavales y a sus respectivas familias. Este pasado fin de semana ha sido especial porque, con algo de retraso, los más pequeños diabéticos de la ciudad han celebrado su Carnaval 2010 en la sede de Mar de Alborán.
Con los locales coordinados por Joaquín Rosa completamente llenos de madres, padres y jóvenes diabéticos, se ha celebrado una fiesta presidida por el buen humor, la alimentación saludable -más de una madre llevó sus propios platos especializados para diabéticos- y los incansables juegos de unos niños que "ya están convencidos que son como el resto de los niños de Melilla", señala el presidente de Adimel, Joaquín Rosa.
De hecho una de las instalaciones más utilizadas por los niños de Adimel fue el gimnasio de la institución. Conforme degustaban la merienda saludable, en la que no faltaron dulces, chocolates y todo tipo de alimentos, la bicicleta estática, la cinta y hasta los colchones de abdominales 'echaban humo'.
"Se trabaja para mantener la salud -dice Rosa- pero también para desmitificar la diabetes. Nadie puede sentirse estigmatizado por padecer esta enfermedad porque un diabético puede disfrutar de la misma calidad de vida de quien no lo es".
El presidente de Adimel está satisfecho con la reacción de la Administración Central del Estado respecto a la disposición en Melilla de un endocrinólogo pediátrico aunque espera comprobarlo en breves fechas: "Me llevé una gran alegría cuando me lo comunicaron pero ahora espero llevarme la segunda cuando lo vea pasar consulta porque han sido tantas promesas, durante tantos años...".