Local
Cautela y buena administración.
No es imposible vencer a la temida cuesta de enero
En enero se producen las subidas de la mayor parte de los productos y servicios (electricidad, teléfono, gas, pan, transportes públicos, etc.).
Publicada en MeliYa el 9 de enero de 2010
MeliYa.com
Tras los excesos navideños llega la cuesta de enero y, en muchas economías familiares, se presentan dificultades para llegar a fin de mes. Quizás sea éste el momento de replantearse ciertos gastos o hábitos que permitan hacer más suave la "cuesta" y que faciliten racionalizar para el futuro de la "estructura de costes".
En enero se producen las subidas de la mayor parte de los productos y servicios (electricidad, teléfono, gas, pan, transportes públicos, etc.). Hay que tener esto en cuenta, ya que, por consecuencia, el gasto mensual ha de ser superior al de meses antecedentes. Posiblemente, el primer mes del año traiga también un aumento de los ingresos por el incremento del salario o pensión. De todas formas, hay que intentar compensar en lo posible ambos conceptos.
Quizás sea el momento de valorar la eliminación de algunos gastos innecesarios, sin que por ello descienda el nivel de calidad de vida. Cada hogar es único, pero, por ejemplo, conviene sopesar si compensa el pago de distintos canales televisivos o el mantenimiento de más de una tarjeta de crédito que a posteriori no es utilizada.
Pueden plantearse ciertos hábitos que a su vez pueden implicar un ahorro y un beneficio para toda la comunidad. Así, utilizar con mayor asiduidad los transportes públicos, en vez del vehículo particular; economizar y utilizar racionalmente el agua, el gas y la electricidad.
En el mes de enero, coincidiendo con la escasez en muchos hogares de recursos monetarios, se producen las rebajas comerciales más importantes de todo el año.
En primer lugar, hay que procurar no dejarse llevar por tentaciones consumistas y adquierir tan sólo aquellos bienes que realmente se precisan. Si, aún así, se considera indispensable la compra de algún bien mediante descubiertos en la cuenta o mediante aplazamientos por utilización de la tarjeta, ha de saberse que ambas financiaciones son excesivamente caras. Quizás se podría aplazar la compra para más adelante.
Estos planteamientos, que hace Consumer Eroski, de racionalización no sólo han de ser cumplidos a título individual, sino que también se ha de procurar que sus principios generales se transmitan, en la medida de lo posible, a aquellas personas que, de una u otra manera, dependen de la unidad familiar.