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La Casa de Melilla en Almería continúa con su programa `Conozcamos nuestros pueblos’ con una visita a Abla
El municipio se encuentra en el valle del río Nacimiento, entre las sierras de los Filabres y Nevada
Publicada en MeliYa el 29 de octubre de 2012
MeliYa.com
La Casa de Melilla en Almería ha vuelto a celebrar una nueva edición de su ya clásica actividad `Conozcamos nuestros pueblos’, y lo ha hecho la localidad de Abla, municipio que se encuentra en el valle del río Nacimiento, entre las sierras de los Filabres y Nevada, y que tiene una parte de su término municipal dentro del Parque Natural de Sierra Nevada.
En un día con claros y nubes en el cielo, la expedición salió del Zapillo almeriense a las 9.00 horas y después de un recorrido de aproximadamente unos 45 minutos en los que el autobús se veía continuamente cimbreado por el fuerte viento reinante, se llegó a la población, donde en su entrada, les esperaba el alcalde don Antonio Ortiz Oliva.
El primer edil recibió a los melillenses y, tras dirigirles unas palabras, se dirigieron al cercano mausoleo romano existente en la entrada de la población. Este mausoleo, del siglo II, donde estuvo enterrado un tribuno romano residente en la ciudad, ha sido rehabilitado por el Ayuntamiento.
Después de esta primera visita los expedicionarios se dirigieron, andando por las empinadas calles del pueblo, hacia el Ayuntamiento.
En el salón de plenos de la Casa Consistorial, la primera autoridad se dirigió de nuevo al grupo para darle la bienvenida oficial y hablarle de la historia, presente y futuro de esta población almeriense. Entregó a Lola Ruiz, la presidenta de la Casa de Melilla, de unas bellas láminas de la localidad, un gesto que Lola agradeció haciendo entrega de un ejemplar del libro ‘Melilla Viva’.
Acabada esta visita y después de la foto de rigor con el alcalde, el grupo se dirigió a la cercana Iglesia Parroquial de la Anunciación, templo del siglo XVI, aunque su fachada es del siglo XVIII, cuya historia y características fueron explicadas por el propio alcalde.
Finalizada la visita al Templo, los melillenses de Almería se trasladaron al Mirador de la Fuente de los Granaíllos, desde el que se divisa una magnífica panorámica del Valle del Nacimiento y de la Sierra Nevada almeriense.
Y ya, de nuevo paseando por las calles de la localidad, el grupo se dedicó a hacer las compras de rigor, en este caso, pan, mantecados y embutidos caseros y se dirigieron hacia el restaurante ‘El Pintao’, donde dieron buena cuenta de la comida que se les había preparado.
Acabada la comida otra vez al autobús para recorrer en sentido inverso a la mañana, los algo más de 60 kilómetros que separan esta población de la capital almeriense, donde llegaron al filo de las 19.00 horas.